¿Cambio climático? ¡Quia!


(Banda sonora: New Theory - Washed Out)

Nocturna

En literatura, bueno, en el mundo de los libros, hay un elemento que siempre me ha parecido sumamente sospechoso: la tipografía de la portada. En condiciones normales lo que prevalece es el título, se vende el libro en cuestión. Otras veces el tamaño de la letra con el nombre del autor es gigantesco, entonces lo que se vende es al escritor (¿al firmante, más bien?) más que al propio libro. En esas ocasiones pienso, cuidadito, peligro de que den gato por liebre.

Tenía ganas de pillar “Nocturna”, de Guillermo del Toro y Chuck Hogan, especialmente por la capacidad fabuladora del cineasta y el imaginario que despliega en sus películas. Sin embargo, como he descubierto, una cosa es escribir y dirigir un film que te enganche y otra muy diferentes escribir una novela que no quieras dejar de leer.

La historia. Un avión aterriza en NY. En cuanto lo hace se desconectan todos sus aparatos y resulta imposible todo contacto con la aeronave. Dado que no se trata de un acto terrorista en apariencia, se ponen en marcha los protocolos para detectar algún tipo de virus o amenaza biológica. Encuentran un enorme ataud en la bodega del aparato. Al ser trasladada al hangar donde se investiga lo sucedido desaparece misteriosamente. No hace falta ser un lince para saber qué tipo de “amenaza” viaja en ataud, pero no lo desvelo por si alguien se atreve a leer la novela y prefiere desentrañar el misterio por sí mismo (no obstante, lo dice la contraportada de la novela). A partir de ahí, llegará el descubrimiento de lo que quiere apoderarse, primero de NY y luego del mundo, y la lucha por evitar su triunfo.

Capítulos cortos y con constante cambio de puntos de vista, para que la historia avance a través de los más diversos personajes, el más puro estilo “da Vinci”. Redacción funcional, la lectura se me hizo pesada durante casi las primeras 300 páginas, a partir de las cuales la historia empieza a tomar velocidad de crucero y se hace más llevadera.

Otro tema es el de la traducción, sudamericana. Nada que alegar al respecto, aunque considerando que la contraportada figura un precio de 22 euros uno esperaría que hubieran empleado al menos un corrector de estilo. ¿Qué es un “locutor radial”? Sí, deduces que es radiofónico, o de radio, ¿pero radial? (cierto, la RAE la admite como modismo americano referido a la radio). En una conversación, en la primera frase aparece la palabra “usted”, en la segunda se emplea el tuteo, y en la tercera se vuelve a usar el tratamiento de usted, sin que nada justifique el cambio en la segunda frase. También hay extrañas concordancias, como emplear el pasado en las frases y luego rematarla con un verbo en presente.

Nocturna” es el primer libro de la Trilogía de la Oscuridad. Dudo muy mucho que lea los dos siguientes.

P.D.: Hay un importante personaje llamado Eldritch Palmer. Los aficionados a la ciencia ficción conocerán la novela de Dick, "Los tres estigmas de Palmer Eldritch".
Nocturna; Guillermo del Toro y Chuck Hogan; Suma de letras; 2009; traducción de Santiago Ochoa; 550 páginas

(Banda sonora: Homedrunk - The Unfinished Sympathy)

Yo no soy político II

Si ya hablábamos el otro día de la poderosa Asociación Nacional del Cazo (gracias a acolostico por la idea), no pasa ni un día en que no conozcamos una nueva de sus aventuras.

Gracias a un organismo tan vacío de contenido como la Sindicatura de Comptes, tal vez esa era la intención al crearla, se ha descubierto un nuevo hito (bueno, ya no, porque estos choriceos son el pan nuestro de cada día) alcanzado por uno de sus beneméritos miembros.

En uno de esos inventos de la Gene, la Agència de Cooperació, se contrató a una sujeta en el 2004 por 31.173 euros anuales. Dos años después se la despidió por motivos disciplinarios. Quien conoce un poco la Administración sabe lo difícil que es echar a la gente, sobre todo si son de la ANC. Por tanto, esos “motivos disciplinarios” debían ser de aúpa. Encima le regalaron una indemnización de 16.415 euros. Primera pregunta: un despido por esos motivos, ¿no es procedente? Por tanto, ¿a qué viene esa indemnización?

Casualmente era miembro del cazo gracias a ERC, y se la echó cuando ese partido saltó del Govern. Cuando se reeditó el tripartito, en el 2007, y ERC recuperó sus espacios de poder, la miembra del Cazo vuelve a su puesto con 51.544 euros. Es decir, 20.000 euros más. Será que la pobre tenía más necesidades, claro. A finales del 2008 la despiden de nuevo. Solo percibió 14.855 euros de indemnización.

Ojalá a los funcionarios nos pagaran como a esa sujeta, despedida dos veces. Claro que visto lo visto, no nos extrañe que la vuelvan a contratar.

(Banda sonora: Positif - Mr. Oizo)

Cuestión de genética

Creo que siempre, desde este blog, he alabado el buen corazón de mi hija. No es pasión de padre. Ella es muy buena persona para lo pequeña que es. Como nos dijo varias veces su señorita en la tutoría: “teniu una filla molt maca”.

Estoy orgulloso de que sea tan amable, cariñosa y comprensiva con sus compañeros. También que mantenga comportamientos adultos y razonables para su edad, según su señorita. Y, por supuesto, que sea extrovertida y de buen trato con el prójimo.

Eso sí, en casa aprovecha para sacar su genio y sus defectos (pero estos no los pienso publicitar; los trapos sucios se quedan dentro de casa), pero ¿quién es perfecto? Yo menos que nadie. No negaré que me sorprende, y mucho, que pueda salir una personita tan buena de un tipejo como yo, el Abominable Hombre de Barcelona.

A veces la genética nos favorece con estas mutaciones afortunadas.

(Banda sonora: Explosions - The Mary Onettes)

Te quiero, te adoro, mi viiiidaaa

No, no se trata de un ataque de romanticismo. No sería propio de mí. Es el estribillo de la canción “Dos gardenias”, creo recordar. Siempre he sido un desapegado. Ya de pequeño me escapaba cuando llegaba el momento de despedirse y dar los besos de rigor. Lamentablemente, siempre me pillaban y me obligaban al rito del besuqueo.

Entiendo que es una costumbre, pero no me gusta dar besos a desconocidas a modo de saludo (dicho con todo el respeto). No se trata de una medida preventiva contra la gripe A. Simplemente, no me van esas muestras efusivas. Otra cosa es cuando se trata de féminas que conozco o aprecio. Admito, por enésima vez, que soy un tipo raro.

Por eso me sorprendió muy gratamente que la señorita de Alba me diera la mano cuando fuimos de tutoría. Eso sí, besó a mi mujer. Tal vez percibió, intuyó más bien, que no hice el gesto de acercarme y agacharme para los besos de rigor. Me temo que si no lo hizo conmigo fue por mi barba de pincho. En realidad, el motivo tanto da. El caso es que me ahorré el trámite.

Es como todas aquellas señoras (e incluso algún señor) que te sueltan aquello de “cariño, amor, corazón” y demás epítetos románticos como forma de dirigirse a uno. Me revienta. Leches, para pedirme o darme algo no hace falta que me llames “cariño”. Si ni siquiera sabes cómo me llamo. Y a mí tampoco me interesa tu nombre, todo sea dicho. Para mí son palabras importantes, sí, precisamente por no ser un romántico, por ser una persona introvertida, de forma que eso de banalizarlas con un uso completamente chorra y fuera de contexto me parece una herejía. Me molesta, vaya. Tampoco funciona para ablandarme, como medio para sacarme alguna cosa, lo siento. Más bien consigue el efecto contrario.

El cúlmen fue en una tienda en la que el dueño se dirigió a un cliente llamándole guapo delante mío. A lo mejor tenía cierta confianza con él. Afortunadamente a mí no me lo dijo. Me pregunto si le hubiera llamado mentiroso de haberlo hecho, pues soy más feo que Picio. En el trabajo tengo a una compañera machacada a base de chanzas: es de las que emplea el "guapa/o" con una facilidad pasmosa. En fin, hipocresías las justas.

Sí, ya lo sé. Siempre estoy haciendo amigos.

(Banda sonora: No Way Out - Love of Diagrams)