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Hijos de los hombres

Si hay un consejo que yo puedo dar es el siguiente: yo soy un ejemplo de lo que no debe hacerse en la vida. Porque soy en especialista en caerme, en cagarla, en avanzar hacia ninguna parte. Sin embargo, en contadas ocasiones, descubro a alguien todavía peor que yo, lo cual no es fácil.

Una compañera, hoy felizmente jubilada, me explicó un día los celos de su marido hacia sus hijos. Si le compraba una camisa al chico, él también quería una. Era algo que rozaba lo patológico. Eso, o es que era un gilipollas de primera. Como era de preveer, ella se separó de esa joya del género masculino. Cuando me lo contaba me hacía cruces. No lo entendía. ¿Qué desórdenes mentales, qué falta de personalidad y autoestima, qué nivel de descerebramiento puede llevar a nadie a sentir envidia de sus hijos?

A mí me encanta que mis hijos sean guapos, que tengan un buen fondo. Me enorgullezco de ellos. Les deseo lo mejor, como hace cualquier padre mínimamente normal. Ojalá les vaya bien en la vida y sean felices. Qué más quisiera yo que triunfen en todo lo que se propongan. Espero y deseo que sean más buenos, más listos, más inteligentes y mejores personas que yo. Eso es lo que a mí me haría realmente feliz.

Por mi parte, les he puesto el listón por los suelos. Así que supongo que no les costará mucho dejarme a la altura del betún.

(Banda sonora: Nunca estás a la altura - Klaus & Kinski)

Triunfen, triunfen ustedes

Leía no hace mucho un par de aforismos sobre la envidia del éxito de los amigos. No los reproduciré aquí y ahora porque tengo la neurona procesando otros datos y apenas le quedan unos pocos megas para guardar más información irrelevante. Pero hace poco vi que una vieja conocida (no por la edad, pardiez), Susana Vallejo, acaba de publicar una novela que promete ser una bomba editorial, "Porta Coeli". Vi una buena reseña en El Periódico y me alegré por ella.

Entonces recordé lo de la envidia. No es la primera del grupo de amigos y conocidos (la mayoría madrileños), que no solo ha publicado sino que además ha ganado premios y/o ha obtenido éxitos de ventas con sus novelas (al nivel que ello es posible en España). Hablo de peña con la que he compartido mesa, risas y momentos para el (buen) recuerdo: Armando Boix, León Arsenal, Javi Negrete, Carlos Castrosín, José Miguel Pallarés, Eduardo Vaquerizo... Amigos a los que hace una década ya se les veía madera y que han ofrecido sus trabajos al gran público, no solo a los cuatro amiguetes del fandom hispano. A veces es muy fácil ser profeta. Solo hay uno, tú lo sabes, chavalote, que no se arranca. Pero yo seguiré dándote la brasa, no lo dudes.

Siempre me alegré de sus éxitos. Primero, por amigos: todos ellos son gente cojonuda. Segundo, en algunos casos por haber sido testigo de su trabajo de hormiguita, llegando a empujarles a que dieran el salto. Para poder envidiarles no debería ser amigo suyo. Y, además, debería poseer su talento, su tesón, su capacidad de trabajo, cualidades todas ellas de las que -por desgracia- no puedo presumir. Brindo por vosotros. Tengo más botellas para celebrar futuros éxitos.

Llegan Navidades. Un libro es un buen regalo. Recordaos de ellos a la hora de hacer vuestra lista. No os defraudarán.

P.D.: También se puede regalar música... o no.

(Banda sonora: Why Can't We Be Friends - Smash Mouth)