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Motivación


Sí, es el famoso video que Guardiola puso a los jugadores antes de la final de Roma. Un vídeo que, al igual que los métodos de su promotor, ya es objeto de estudio en las escuelas de negocios. Porque, como bien sabemos los currantes, el talón de Aquiles de muchas empresas no son los trabajadores, sino ciertos jefes.

En mi vida he tenido todo tipo de jefes. Me refiero a los directos, no a los jefazos que nunca veías ni tratabas con ellos. Ineptos, policías políticos, tocagüevos, y otros calificativos poco piadosos. Pocos, casi ninguno, se salvaría de la quema. Al final lo que esperabas era que te dejaran a tu bola, tranquilo para sacar tu trabajo, pues cuando uno ya sabe lo que tiene que hacer no necesita a un incompetente que venga a dar por saco, por no decir a sabotear.

Y es que al final se trata de eso. No necesito un jefe que me motive. Insisto, yo ya sé lo que tengo qué hacer, cuál es mi obligación. Lo que quiero es un jefe que no me desmotive. Asumo que cuando ellos la cagan la culpa caerá sobre la plebe. Sé que mis éxitos serán los suyos ante la superioridad. Al final te preguntas si realmente trabajamos con el mismo objetivo, si estamos en el mismo barco, qué sentido tiene que cada uno tire hacia su lado. En fin, he superado ese estado de dependencia caótica. Tengo un nivel de independencia que me satisface... de momento.

Qué difícil resulta dar con un jefe que te respete, te valore por tu profesionalidad y no por tu capacidad para ser un pelota. No me importa que me exija, pero a la vez espero que no me ponga el pie en el cuello cuando las cosas se tuercen. No necesito que me den palmaditas en la espalda, aunque tampoco me gusta recibir puñaladas traperas. Pido demasiado, lo sé. Y así me ha ido.

Lástima no haber tenido un jefe como Guardiola.

(Banda sonora: La Copa de Europa - Los Planetas)

Hay nuevos justicieros en la ciudad

Todo lo que tiene que ver con mis niños me preocupa. He salido padre sufridor. A finales del curso pasado me enteré por una madre que había un par de hooligans de 3 años que se dedicaban a perseguir a sus compañeros durante el recreo. Una de las presuntas víctimas era David. Él, que solo se pelea con su hermana. Como en P-3 los marcan más, las señoritas consiguieron aplacar los ánimos violentos de aquellos brutos.

Tampoco debería extrañarnos que algo así pase. Cualquiera que frecuente un parque infantil encontraré a uno o varios de esos especímenes. Tirarán piedrecitas, empujarán a otros críos y los molestarán, mientras sus padres -si es que están allí, porque muchos están a cientos de metros de distancia- pasan olímpicamente de las barrabasadas de sus infantes. Son niños, deja que hagan lo que quieran, no sea que se traumaticen. En fin... Los resultados del Informe PISA y demás comienzan ahí. Así que mientras los tuyos no se vean en el fregado tienes que hacer como que no pasa nada.

Parece ser que en P-4 no sé si aquellos pillastre u otros, habían cogido gusto a cascar a otros críos. Como siempre, me entero por la madre de un amigo de David. Él es como yo (y como su hermana, solo se me parecen en lo malo). Cuenta poco y solo lo que le interesa, aunque poco a poco va soltándose y le arranco más información de lo que pasa en el cole. Según la versión de su amigo, que hay que tomar con la prevención propia de las declaraciones de un niño de 4 años, decidieron contraatacar. David agarraba al "malo" y su amigo le zurraba.

Teniendo en cuenta lo que le gusta fabular al chaval, como esa semana en la que le dio por decir que todos los días era su cumple (y solo faltaban 6 meses para el evento), no puedo tomármelo muy en serio. Además, viendo lo tirillas que es David me cuesta imaginar cómo puede inmovilizar a otro crío. Y que su compadre también arrée pues, en fin... Su madre le decía que no hay que pegar. Él le respondía con inocencia infantil: "solo pegamos a los malos". Eso me tranquiliza.

La culpa sería mía, por la afición de David a Spiderman. Ya descubrirá que no es un superhéroe. Mientras tanto, los dos coleguillas ejercen de justicieros a ratos libres... o eso dicen. David, mientras tanto, ni confirma ni desmiente.

(Banda sonora: Y además es imposible - Los Planetas)

¿Regalos envenenados?

A la mayoría nos gusta que nos hagan regalos... pero no todos están hechos con buena intención.

Por cierto, el mérito de la mayoría estos posts con pdf es de Anna. Ella siempre me pasa una selección con las noticias más interesantes.

(Banda sonora: Un buen día - Los Planetas)

El consultorio del Doctor Amor II


Uno no se enamoró nunca, y ese fue su infierno. Otro, sí, y esa fue su condena.
Robert Burton, escritor.

Queridas amigas, en este consultorio voy a deciros cosas que ya sabéis, pero que -irracionalmente- os negáis a admitir. Empecemos. Por desgracia, y a diferencia de las mujeres, los hombres al hacernos mayores no siempre maduramos. Es así. No, no es un friki, no es un moderno, no es un espíritu libre, no es un kidult: es un in-ma-du-ro. Llamar a las cosas por su nombre evita muchos malosentendidos.

Sentadas las bases, podemos proseguir la charla de hoy. Aunque ya lo sospechabais, el hombre suele ser infiel por naturaleza. Está en los genes, como nos previno Anna. Y cuesta luchar contra la genética y con siglos de condicionamiento cultural pro monogamia. Recordadlo, el hombre cuando quiere acostarse con una mujer, a veces miente igual que respira. Si nos dicen que el sexo es sano y el deporte también es bueno para la salud, queridas amigas, no os extrañe que el ejercicio sexual sea el preferido para los hombres (aunque no para todos), con lo que ello conlleva. Las tentaciones están ahí para que los hombres caigamos de bruces sobre ellas.


Hace días leía una Carta al Lector de una chica indignada porque tuvo un bonito romance con un maromo durante las vacaciones y el último día el mirlo blanco le desveló que estaba casado y hasta luego lucas. Ella le llamará cabrón; yo, inmaduro... y cabrón. Asumiendo que muchos hombres están dirigidos por el Pensamiento Único (el sexo), ¿por qué ocultarle tu estado civil, tus preferencias políticas, que escondes la barriga cuando estás con ella u otros posibles defectos ocultos? Ya, porque los hombres "mentimos igual que respiramos". Pero no siempre, de hecho, no debería ser necesario ocultar nada. ¿Para qué? Acabará saliendo a la luz.
(Esta Miss, ¿dice lo que piensa, piensa lo que dice?)

La dichosa incomunicación. ¿Qué quiere él? ¿Y tú? ¿Solo sexo, amistad, cariño, una relación esporádica, un compromiso serio, alguien "colaborativo"? Enteráos antes, dejádselo claro a vuestro príncipe azul por horas, y luego no os llevaréis sorpresas.

Sois más listas que nosotros. Demostradlo. Total, acabamos siempre haciendo lo que queréis, ¿no?


P.D.: Gracias a Replicant por el powerpoint.

(Banda sonora: Qué puedo hacer - Los Planetas)

A Dios rogando...

Si París bien valía una misa, qué no valdrá la presidencia de los EE.UU. En un peaje en la carrera hacia la Casa Blanca, los dos candidatos hicieron parada y fonda en un macrotemplo de cristianos pudientes, territorio de uno de los telepredicadores más influyentes.

Casi el 50% de la población de los EE.UU. se declara protestante. El voto evangélico supone el 20% del total (no del censo, sino de los que van a votar). Poca broma. Así, tanto Obama como McCain necesitan cortejar esa importante bolsa de votos. De manera que ambos se prestaron al juego, tan apreciado allí, de entonar en público el mea culpa ante la comunidad para ganarse su perdón y, por supuesto, sus simpatías. Tanto un candidato como el otro darán la vuelta como un calcetín a sus convicciones (si las tienen), a sus programas y a sus promesas y declaraciones anteriores si ello les permite alcanzar la presidencia. Todo aspirante debe ser una persona "flexible" y de ambigüedad calculada.

Por ello, el juego del arrepentimiento público es otro paripé, otro espectáculo electoral más, medido al milímetro. De hecho, nada tiene de acto de contrición, que es lo que se esperaría de un auténtico buen cristiano. Se trata de airear algunos trapos sucios, no demasiado sucios, para que el contrario no les dé bombo en mitad de la campaña, ¡oh, hipocresía! Los anglosajones suelen ser permisivos con la comisión del pecado... siempre que luego no te pillen. Mirad la reciente caída hacia los infiernos de John Edwards, quien sonaba con fuerza como vicepresidente de Obama, y acabado para la política desde que se le descubrió una infidelidad que él había negado.

Respeto cualquier creencia, ya lo he dicho otras veces, circunscrita al ámbito de lo privado, sea el Pastafarismo, la Iglesia Jedi, etc., etc. Lo que no me gusta es que invadan la esfera de lo público o se pretenda imponer a los demás. En cambio, la religión en EE.UU. vende. He ahí el auge de los "cristianos renacidos", de los que George W. Bush es un gran ejemplo. Supongo que por eso en los billetes de dolar aparece la leyenda "In God We Trust" y en la libra esterlina sale la figura de Darwin.

En fin, los predicadores son una figura emblemática en la historia de los EE.UU. Aparecen en un montón de westerns. Mi preferido es el que encarnó Robert Mitchum en "La noche del cazador". ¿Que no es un buen ejemplo? Ya se sabe, a Dios rogando... Al final todos somos de carne y hueso.



(Banda sonora: Reunión en la cumbre - Los Planetas)