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Cuestión de genética

Creo que siempre, desde este blog, he alabado el buen corazón de mi hija. No es pasión de padre. Ella es muy buena persona para lo pequeña que es. Como nos dijo varias veces su señorita en la tutoría: “teniu una filla molt maca”.

Estoy orgulloso de que sea tan amable, cariñosa y comprensiva con sus compañeros. También que mantenga comportamientos adultos y razonables para su edad, según su señorita. Y, por supuesto, que sea extrovertida y de buen trato con el prójimo.

Eso sí, en casa aprovecha para sacar su genio y sus defectos (pero estos no los pienso publicitar; los trapos sucios se quedan dentro de casa), pero ¿quién es perfecto? Yo menos que nadie. No negaré que me sorprende, y mucho, que pueda salir una personita tan buena de un tipejo como yo, el Abominable Hombre de Barcelona.

A veces la genética nos favorece con estas mutaciones afortunadas.

(Banda sonora: Explosions - The Mary Onettes)

Te quiero, te adoro, mi viiiidaaa

No, no se trata de un ataque de romanticismo. No sería propio de mí. Es el estribillo de la canción “Dos gardenias”, creo recordar. Siempre he sido un desapegado. Ya de pequeño me escapaba cuando llegaba el momento de despedirse y dar los besos de rigor. Lamentablemente, siempre me pillaban y me obligaban al rito del besuqueo.

Entiendo que es una costumbre, pero no me gusta dar besos a desconocidas a modo de saludo (dicho con todo el respeto). No se trata de una medida preventiva contra la gripe A. Simplemente, no me van esas muestras efusivas. Otra cosa es cuando se trata de féminas que conozco o aprecio. Admito, por enésima vez, que soy un tipo raro.

Por eso me sorprendió muy gratamente que la señorita de Alba me diera la mano cuando fuimos de tutoría. Eso sí, besó a mi mujer. Tal vez percibió, intuyó más bien, que no hice el gesto de acercarme y agacharme para los besos de rigor. Me temo que si no lo hizo conmigo fue por mi barba de pincho. En realidad, el motivo tanto da. El caso es que me ahorré el trámite.

Es como todas aquellas señoras (e incluso algún señor) que te sueltan aquello de “cariño, amor, corazón” y demás epítetos románticos como forma de dirigirse a uno. Me revienta. Leches, para pedirme o darme algo no hace falta que me llames “cariño”. Si ni siquiera sabes cómo me llamo. Y a mí tampoco me interesa tu nombre, todo sea dicho. Para mí son palabras importantes, sí, precisamente por no ser un romántico, por ser una persona introvertida, de forma que eso de banalizarlas con un uso completamente chorra y fuera de contexto me parece una herejía. Me molesta, vaya. Tampoco funciona para ablandarme, como medio para sacarme alguna cosa, lo siento. Más bien consigue el efecto contrario.

El cúlmen fue en una tienda en la que el dueño se dirigió a un cliente llamándole guapo delante mío. A lo mejor tenía cierta confianza con él. Afortunadamente a mí no me lo dijo. Me pregunto si le hubiera llamado mentiroso de haberlo hecho, pues soy más feo que Picio. En el trabajo tengo a una compañera machacada a base de chanzas: es de las que emplea el "guapa/o" con una facilidad pasmosa. En fin, hipocresías las justas.

Sí, ya lo sé. Siempre estoy haciendo amigos.

(Banda sonora: No Way Out - Love of Diagrams)

La cultura del todo vale


Hacía tiempo que había visto este anuncio, pero lo emiten pocas veces y no lo había encontrado hasta hace poco en youtube. Cuando lo veo me pongo de mala leche. Que un competidor se ría, se alegre de la lesión un rival me parece patético, lamentable y nada deportivo.

No sé cómo vendieron los creativos a Reflex esta idea. Supongo que por los efectos casi milagrosos tras la utilización del espray en el lesionado. Para mí, sin embargo, ejemplifica de forma casi perfecta -sin pretenderlo, aunque no estoy tan seguro- a la sociedad actual: el fin justifica los medios, todo vale con tal de ganar.

Para mí, no. Hay unos límites, una ética, unos principios por los que regirse. Posiblemente mis principios no coinciden, en todo o en parte, con los vuestros. Pero las trampas, las puñaladas traperas, la mentira, no forman parte de la forma de actuar que considero adecuada en la vida. Que cada uno elija el camino que considere más adecuado. Yo no voy a cambiar, aunque suponga seguir solo.

Alba ha empezado a jugar a baloncesto. Mientras, David lleva un año dando la matraca para que le apunte a fútbol. Me gusta el deporte (amateur) que fomenta valores fundamentales: espíritu de equipo, afán de superación, sacrificio, constancia, disciplina, etc. Nadie te regala nada, es cierto. Sin embargo, no valen los atajos para ganar.

Espero que ambos aprendan esa lección. Les servirá toda la vida.

(Banda sonora: Tie Me Up With Jackets - Fight Like Apes)

La bella y la bestia

De vez en cuando, los domingos por la tarde, queremos ver en casa pelis “normales”, o sea, no infantiles. El problema consiste en elegirlas. Debe ser algo que los críos puedan ver. No porque realmente vayan a verlas, pero como están pululando por allí, echando un ojo a ratos, conviene no escoger algo que sea poco apropiado para ellos. Finalmente nos decantamos por la versión de “King Kong”, de Peter Jackson.

Lo que no contaba es que a Alba le afectara tanto el final. Vamos, que se puso a llorar a moco tendido, lo que hizo que casi me contagiara. Ella es una persona sensible, con buenos sentimientos, así que el sufrimiento de Kong (esa decepción y tristeza en su mirada simiesca, su ejecución mientras trata de proteger a la chica) le sentó fatal. Cuando el simio gigante reposa en el suelo de NY, el cineasta corrige a dos periodistas “No lo mataron los aviones, sino la belleza”. A mí también me dio pena. Mientras, su hermano llevaba rato preguntando cada dos por tres: “¿Cuándo lo matan?”. La idealista y el pragmático.

Porque KK es una versión de “La bella y la bestia”. La bestia, ese ser diferente, inadaptado (no porque lo sea per se, sino porque lo llevan a un ambiente que no es el suyo, donde nunca será aceptado ni encajará). Puedo simpatizar con él más que con un superhéroe. Supongo que yo soy así de raro.

Ese mismo domingo, en las noticias, veía como llegaban al Tribunal Internacional para la antigua Yugoslavia los familiares de las víctimas de los serbobosnios. Las barbaridades de Sarajevo. Un genocidio en la mismísima Vieja (o esclerotizada) Europa. Bonitas y bienintencionadas palabras mientras seguían las masacres. Todos mirando hacia otro lado. Vamos, la misma mierda de siempre.

Alba, hija, tú eres la esperanza blanca de esta familia.

(Banda sonora: You get what you give - New Radicals)

Selección natural

A veces me pregunto si apuntamos a actividades extraescolares a los niños por su propio beneficio o solo (o en parte) por interés nuestro. Supongo que hay tantas respuestas como familias. Y, en estos temas, yo nunca voy a pretender ser mejor ni más honrado que los demás.

Alba ya tiene 6 años. A esa edad empieza la Escuela de Baloncesto. Le apetecía, yo la animaba –todo hay que decirlo-, y la apuntamos. En septiembre se hacían unos días de prueba. Inocente de mí, creía que era para ver si a los niños realmente les gustaba y decidían seguir “en serio”. Pero no era exactamente así.

El primer día, el coordinador nos explicó cómo funcionaba la película. Hay unas 15 plazas por sexo. Esos días de prueba sirven para cribar, ya que en el caso de los niños había 28 apuntados. No me preocupo por Alba. Ella entra. Solo había 8 niñas inscritas inicialmente (encima faltaron varias el primer día). Parece ser que los padres prefieren apuntar a las niñas a ballet o gimnasia. No, no es un chiste fácil, sino la realidad.

A mucha gente se le abrieron los ojos como platos al enterarse del tema de la selección. Tiene su explicación. En primero y segundo no forman equipo. A partir de tercero (de primaria, se entiende) forman equipo con 12-13 jugadores (que ya me parecen incluso muchos). Es decir, alguno se quedará fuera al llegar ese momento, de manera que cuantos más haya más niños sufrirán el palo. Menudas caras se veían entre el grupo de padres. Encima, si llega alguien de la calle con mejor nivel que los que ya están dentro, haz las maletas. Aspiran a cierta calidad técnica en los equipos, eso es lo que dicen. Y luego breve explicación de reglas: asistencia obligatoria, so pena de perder la plaza. Acudir a los entrenamientos aunque estén lesionados para hacer “equipo” y estar al tanto de las instrucciones, etc.

Me fui de allí con una sensación rara. Cierto es que no se trata que se tomen el asunto a cachondeo, pero me sorprendió un funcionamiento tan estricto en un equipo de barrio. Otra vez me quedó el reconcome de si no la habré liado al apuntarla. Tanta competencia, tanta competitividad desde pequeños. Puede que ellos no se den cuenta, pero el que se quede fuera del equipo posiblemente se lleve un buen disgusto.

Qué chungo está el mundo, empezando desde la propia base. Ya, los estamos preparando para lo que les espera cuando sean adultos. Sí, seguro.

(Banda sonora: Una vida tranquila - Mishima)

Me estáis estresando

He salido padre sufridor, por desgracia. Eso tiene sus consecuencias, no positivas precisamente. El otro día fue la reunión de inicio de curso de Alba, que inicia primero de Primaria. Empecé medio durmiéndome (no dormí bien la noche anterior gracias a su hermano), con el rollo de la presentación "institucional" del cole.

La segunda parte, genérica del curso, me deprimió. Hablaron de la existencia de 8 tipos de inteligencias o capacidades. Tras hacerme una rápida evaluación mental, llegué a la conclusión de que difícilmente llego al suficiente. La culpa, entre otras, la tiene la dichosa inteligencia emocional, porque con un cero me baja la media de mala manera. La buena noticia fue que al no ser la inteligencia algo hereditario mis hijos tienen salvación y no tienen porqué ser tan zoquetes como su padre. Algo es algo.

En la tercera me remataron. Era la específica de la clase. Hay que dar más autonomía personal a los churumbeles. Rediós, de aquí a la independencia y/o a un referéndum familiar hay un paso. Empiezan los deberes. Lunes, mates. Miércoles, lengua. Viernes, lectura. Llegan las evaluaciones. Joé, ¿yo hacía todo esto con 6 años? La verdad, ni me acuerdo... ni quiero recordarlo aunque pudiera. La cartera con ruedas no vale, protocolos para la gripe A, etc., etc., etc. Todo ello aderezado con los comentarios por lo bajinis de las madres quejadantes de siempre. Qué peligro tienen algunas madres, que son mayoría además en estos eventos.

Vamos, que salí de la reunión medio grogui. Estresado ante todo lo que se me avecina. Lo curioso es que Alba seguro que se lo toma mejor que yo.

Qué bonita es la inocencia.

(Banda sonora: Reconstrucción - Deluxe)

Alba, 6 años

Cariño, esta es la tercera felicitación que te hago desde el blog (aunque las dos anteriores fueron desde el original). El tiempo pasa volando. Antes podía cogerte en brazos, ahora ya pesas un montón. Antes aceptabas sin rechistar lo que se te pedía, ahora pones en tela de juicio todo lo que no te conviene. Es la inexorable Ley de la Vida.

Me quedo con lo que dijo tu señorita en la entrevista del primer trimestre: "siempre tiene una palabra amable para todo el mundo". Porque aunque seas impaciente (como yo) y mandona (como tu madre), tienes un corazón de oro. Mientras tengas el corazón tan grande, todo lo demás son menudencias.

Eso sí, tenemos que ir al oculista. Es muy sospechoso que sigas diciendo que soy el más guapo del mundo.

(Banda sonora: En un mundo tan pequeño - Mercromina)

Tengo un montón de amigos gays

El cafelito con los amiguetes es, en ocasiones, una fuente de información televisiva. Así, comentaron que la inefable Pilar Rahola había utilizado la frase que hoy titula este post para dar consistencia a sus opiniones sobre el colectivo gay. La otrora musa del independentismo catalán hoy es una tertuliana fajada en el arte de repartir a diestro y siniestro, con profusión de aspavientos y volumen ensordecedor en los momentos álgidos. Vamos, de las que genera pasiones, a favor o en contra, lo que vende en esos programas de TV.

Es difícil que coincida con las opiniones de esa buena señora, pero... Lo que me sorprende, por lo bufo, es que use como argumento aquella apostilla. Tal vez hace tiempo sonara como algo guay, ahora está un poco desfasado. E insisto, que conozca a cientos de gays no la convierte per se en experta en ellos. Claro que un tertuliano, por definición, sabe de todo y está capacitado para pontificar sobre todo.

Puede que lo que realmente me sorprendiera fuera lo de "tengo un montón de amigos". Ojo, no dudo que los tenga. Afortunada ella. Como casi siempre, lo mío va a ser pelusilla. He conocido a más o menos gente, pero amigos pocos. Uno es como es, y no todo es cuestión de cantidad sino también de calidad, ¿no? En fin, quien no se consuela es porque no quiere.

No todos en la familia son como yo... afortunadamente. Este fin de semana nos hemos chupado dos fiestas de cumpleaños, sábado y domingo, en los que estaba invitada Alba. Al menos, de momento, ella sí que puede presumir de muchos amigos.

(Banda sonora: Enjoy The Ride - Morcheeba)

Quiero ser una princesa sirena

Yo soy de la generación de Heidi, Vickie el vikingo, La abeja Maya... Ahora me va Vexille y Ghost in the Shell. Así que cuando Alba me dijo "quiero ser una princesa sirena" me quedé estupefacto durante unos cuantos segundos.

No me quedó otra que ver los dibujos de Pichi Pichi Pitch (Mermaid Melody). Al principio no entendía nada (la maldita neurona se me desconecta con los dibujos infantiles actuales). Tampoco hay mucha historia: unas princesas sirenas enfrentadas a unas malas, y cuyas diferencias se resuelven mediante canciones, aderezado todo ellos con las pulsiones románticas propias de jovencitas preadolescentes. ¿Preadolescentes? Alba tiene 5 años, sí. Todo es muy inocente, afortunadamente. Para que os hagáis una idea, esto es lo que más le gusta.

Como los dan en Clan TVE tampoco creía que fuera nada del otro jueves. Un día baja la vecinita, también de 5 años, y en cuanto oyen la intro dejan sus planes de jugar y se apoltronan para ver los dibujos. Otro día viene la ahijada, de 9, y también es fan de las Pichis. En su clase, varias crías juegan a las pichis. Para más inri, en una clasificación semanal de El Periódico sobre videos más vistos en youtube en España ¡salía uno de las Pichi Pichi Pitch! Lo flipo. Un fenómeno televisivo para niñas, vamos.

Ahora no hay mejor chantaje que advertirla de dejarle sin los dichosos dibujos. ¡Vaya drama cuando la amenazo con eso! ¿Cuándo llegará el día que nos gusten los mismos dibujos? Ya, nunca. Siempre llevo las de perder. Tal vez sea mejor que no les gusten mis dibujos cyberpunk, sucios y descreídos.

Además, no controlo todo lo que aprenden por ahí: ahora les ha dado por cantar el estribillo de Ella elle l'a. En fin, bien pensado, es mejor para ellos su "¡Lluvia de amor!" que mi lluvia radiactiva cyberpunk, ¿no?

Alba, cariño, qué bonita es tu inocencia.

(Banda sonora: Viva la vida - Coldplay)