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David Bowie me hace viejuno

En la tele anunciaron hace una semana que "Moon" recibió varios premios en el Festival de Sitges. Presentaron al director, Duncan Jones, como el "hijo de" David Bowie. Mi cuñada, de veintipocos años, preguntó, ¿quién es David Bowie? Creo que me quedé con la boca abierta un momento.

Sospecho que me estoy haciendo mayor.

(Banda sonora: Something Good Can Work - Two Door Cinema Club)

¿Me están llamando viejuno?




Creo que me lo están llamando en toda la cara. ¿Pero no habíamos quedado que hasta los 39 se es joven? Con esta progresión, calculo que en una década hasta los 45 seremos jóvenes. O mejor no, porque a este paso igual no dejan que nos jubilemos.

Ya me gustaría que estos creativos se dedicaran a poner exámenes tipo test. Concretamente los que me ha tocado realizar hacia bien poco. Cualquiera, con un dedo de frente, hubiera acertado al menos dos de las tres. Así daría gusto examinarse.

Pero no voy a picar. Me han tocado la fibra sensible, por eso pasaré de tomar sus antioxidantes y demás sucedáneos. Prefiero hacerme viejuno.

(Banda sonora: Eternamente inocente - Fangoria)

¿Seré como el tipo que algún día fui?

Todo el mundo quisiera vivir mucho tiempo, pero nadie querría ser viejo.
Jonathan Swift

En verano, cuando salimos a pasear por la tarde, muchas veces acabamos sentados en el mismo banco del paseo marítimo, resguardos del sol por una palmera. Un murete nos impide la visión de los bañistas, pero no la del mar. Ahí, con la caricia de la brisa marina y el rumor de las olas, medio amodorrado, me siento en paz por unos momentos (mientras de reojo vigilo que los críos que no se metan bajo las ruedas de alguna bici).

He pasado allí parte de mis casi últimos 30 veranos. Visto en perspectiva, el tiempo ha volado rápidamente. El pueblo ha cambiado mucho. Yo también. Me miro y creo ver (físicamente) un reflejo de aquel chaval. Inercia, supongo. Pero no es así. Me gustaría engañarme, pero no cuela. Estoy ya en territorio viejuno.

Suena un poco patético eso de joven de espíritu. Es una vil excusa, tipo del que no se consuela es porque no quiere. Me hace gracia cuando en la tele dicen eso de "un joven de 35-40 años". ¡! ¿Joven? ¿Entonces la adolescencia dura hasta los 25? ¿Cuándo demonios nos hacemos adultos? Algunos nunca, pero esa es otra historia.

Cuando hablé de los kidult, los asimilé a un variante del síndrome de Peter Pan para personas con capacidad de consumo. Claro, el dinero que todo lo puede: vestirnos como jóvenes, maquillarnos, usar la cirugía estética. Incluso intentamos pensar y comportarmos como jóvenes. Creamos un espejismo a nuestra medida. Vemos y mostramos lo que queremos ser (o parecer), no lo que somos realmente. Dorians Grays de pacotilla. Cómo vamos a establecer límites a nuestros hijos, por favor, si nosotros sómos jóvenes como ellos, coleguitas suyos. ¿Se puede ser más patético?

Dentro de unos años, sentado en ese mismo banco (espero), aquel reflejo solo será un bonito recuerdo. Tendré más canas, me habrán salido arrugas. Nunca volveré a ser ese tipo, como cantaban Los Piratas. La mayor virtud de aquel chaval era su juventud. Hoy ya no me queda ni eso.

Seguiré siendo yo, más mayor y me temo que con más manías y peor mala leche.


(Banda sonora: Feeling Good - Muse)

25 años de tele en catalán

Tengo la neurona tan resabiada que cuando salen los anuncios, si no hago zaping, se pone en modo de "Espera". En ocasiones, eso sí, se produce un fogonazo en mi subconsciente y me activo. Ese fue el caso de la promo del 25 aniversario de TV3, allá en septiembre, recordado ahora con motivo de la dichosa fiesta del Club SuperTres. Primer pensamiento, autobombo. Segundo, viaje a la infancia: con unos amigos del cole en (creo) Sonimag, camino de la tele recién inaugurada para pillar pegatinas con el logo de TV3 que luego luciríamos en nuestras carpetas escolares.

En anteriores efemérides de esa tele se nos recordaba como anécdota graciosa el boom que supuso ver "Dallas" en catalán. A la segunda vez que tienes que tragarte ese chascarrillo, lo entiendes. La verdadera normalización lingüística consistía en poder ver la misma bazofia televisiva de siempre, pero en catalán. Tan sencillo como eso.

En un principio, ver TV3 podía tener una componente militante por la lengua. También un deseo de ver otra tele que no fuera la omnipresente TVE. Los tiempos han cambiado, afortunadamente. TV3 hace mucho que dejó de ser la líder de audiencia en Catalunya. La audiencia responde a los programas que le gustan, con independencia de su idioma. No es menos cierto que la inmensa mayoría de las opciones televisivas son en castellano. Los cruzados defensores del castellano deberían alegrarse de que el catalán no suele suponer más del 20% de la audiencia diaria en Catalunya. ¿Qué idioma está en minoría?

Algunos políticos le achacaron a TV3 una "costra nacionalista". Pues oyendo lo que se dice de Catalunya en algunos programas estatales, de forma más o menos sutil, pero casi siempre con un aire negativo, no sé qué es peor.

¿25 años ya? Qué viejuno que soy.

(Banda sonora: Gobbledigook - Sigur Ros)