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¡Bienvenidos al club!

Cualquiera que tenga hijos en Catalunya conoce la canción (en catalán) que da título al post de hoy. Es del Club Super Tres, del que forman parte la mayoría de los críos aquí. Pero no es agradable, o una buena noticia pertenecer a según qué clubs.

El Consejo de la Juventud de España publica que un joven debería destinar el 89,5% del salario medio para comprar un piso, si consigue una hipoteca a 25 años. Ojo, si la consigue, que eso hoy en día ya es mucho conseguir. Los jóvenes catalanes, afortunados ellos, solo tienen que destinar el 96,7% de su sueldo. Teniendo en cuenta que las entidades financieras dificilmente conceden préstamos hipotecarios por encima de un 35% de nivel de endeudamiento, me parece que el joven medio no puede acceder a una vivienda de propiedad. Y el alquiler tampoco es que sea una maravilla en este fantástico país.

Para levantar la moral otro dato. El 50% de los catalanes son mileurista. El porcentaje sube al 60% en el resto de España. Ole, alsa, ozú. Para más inri, tenemos que seguir soportando a unos cuantos zampones hablar de abaratar el despido, de dar más ayudas públicas para salvar chapuzas privadas. La culpa es nuestra, por ser pobres y no tener contratos blindados y stock options como Dios manda.

Acabemos con otra cancioncita del club infantil para levantar la moral: "Tots som supers..." (Todos somos supers).

(Banda sonora: Death of a tune - The Hidden Cameras)

Cópieme 100 veces: no copiaré

A veces pienso que Los catalanes somos uno de los pueblos más agilipollaos del mundo: pagamos autopistas desde hace 50 años mientras por esos mundos tienen autovías gratis, los servicios públicos son de los más caros del estado, somos pioneros en leyes municipales y autonómicas para darnos por saco cuando en las demás CC.AA. campa la libertad y el libertinaje, etc. Pero esto último ya no tiene nombre: una empresa catalana crea un programa que permite a los profesores detectar los trabajos copiados de internet.

La verdad, ya no sé dónde iremos a parar. En mis tiempos esto no existía. Viejuno que es uno. Pero de haberlo tenido a mí alcance, como los demás, hubiera usado wikipedia y demás medios de la red para hacer los trabajos. Faltaría más. No en vano soy un firme defensor de la ley. La Ley del mínimo esfuerzo, por supuesto. De las demás solo acato por fuerza la ley de la gravedad.

Soy de la convicción de que, como dijo el otro, ya les suspenderá la vida... o no. Aunque parezca paradójico, no siempre el camino más corto -copiar- es el que te asegura llegar antes. Puedes aprobar, sí, pero no te asegura aprender, sobre todo aprender a esforzarte, a pensar por ti mismo. Cierto es que hoy en día no está bien visto pensar por uno mismo, y mucho menos esforzarse, pero ese es otro tema.

¿Por qué culpabilizar a los pobres estudiantes? Si hasta la gran periodista Ana Rosa fusiló un libro sin el menor pudor. Pues eso, aquí el que no corre, vuela.

(Banda sonora: I believe in the good of life - The Hidden Cameras)