Los derechos de autor deben limitarse a cinco años. ¿Por qué tienen que vivir de rentas durante décadas? Si quieren seguir ganando dinero, que hagan otra película u otra canción.Amelia Andersdotter, parlamentaria del Partido Pirata sueco.

No me gusta la doble moral. Bueno, no es que no me guste: la detesto, me da asco. Por eso la SGAE me parece una entidad de nula ética. No voy a hablar de la incautación, cual sheriff de Sherwood, de dinero de galas benéficas, cuando el artista renuncia a todos sus ingresos en favor de esa causa benéfica. Es de sobras conocida y califica por sí sola la catadura moral de quien así se comporta.
Esa Sociedad recauda, en plan impuesto revolucionario, dinero por la música que ameniza una boda. Manda güevos. Pero ¿qué pasa cuando suena música libre de derechos de autor? ¿Con qué criterios reparte el botín la SGAE? Porque no sabe qué música suena allí, salvo que envíen a un agente de su Gestapo a controlarlo. En esa boda sonó una canción que me encanta, Du hast de Rammstein. Y me pregunto, ¿la SGAE liquidó el dinero que le toca a Rammstein por ese tema o acabó en la cuenta corriente de Ramoncín u otro de la banda? Digo yo, que si su labor es defender los derechos de los autores, debe asegurarse de que cobre quien realmente le corresponde, ¿no? Pero no fue así, claro.
Me sorprendió gratamente cuando Eduardo Mendoza (creo que fue él, pero fue otra noticia que pillé de refilón) dijo ante la Ministra de Cultura (ministerio que debería desaparecer) lo que muchos pensamos: que el problema del cine español no es la piratería, sino la falta de talento. Porque sí, el rey está desnudo, y parece ser que necesita muchas subvenciones públicas para seguir viviendo del cuento. Y así seguimos, salvo el pelotazo anual, la mayoría de las películas españolas pasan sin pena ni gloria por los cines. La prueba definitiva, precisamente, la da la presunta piratería: es difícil encontrar esas grandes pelis patrias en cualquier web de descarga directa, cuando cualquier otra peli extranjera está allí, en español. Será porque a casi nadie les interesa descargarla, será porque a casi nadie le interesa verla. Ahora es cuando deberían preguntarse por qué. Aunque lo realmente fácil es seguir lloriqueando y poner la mano para que siga cayendo el maná público.
Se anunció a bombo y platillo que del 21 al 23 de junio algunos cines, ojo, no todos, pondrian las entradas a 2 euros. Una promoción similar funciona en Francia ¡desde hace 25 años! Es decir, que cuando ya se ven con el agua no en el cuello sino en la nariz, deciden hacer un brindis al sol. Ojalá fuera un éxito. Demostraría que los precios desorbitados de las entradas no ayudan, precisamente, a acudir a ver pelis debido a un descompensada relación calidad-precio.
A pesar de las descargas la gente sigue yendo al cine, comnprando música y libros, pero ya no traga que le den gato por liebre. Tal vez eso es lo que les fastidia.
(Banda sonora: Ich Will - Rammstein)
Esa Sociedad recauda, en plan impuesto revolucionario, dinero por la música que ameniza una boda. Manda güevos. Pero ¿qué pasa cuando suena música libre de derechos de autor? ¿Con qué criterios reparte el botín la SGAE? Porque no sabe qué música suena allí, salvo que envíen a un agente de su Gestapo a controlarlo. En esa boda sonó una canción que me encanta, Du hast de Rammstein. Y me pregunto, ¿la SGAE liquidó el dinero que le toca a Rammstein por ese tema o acabó en la cuenta corriente de Ramoncín u otro de la banda? Digo yo, que si su labor es defender los derechos de los autores, debe asegurarse de que cobre quien realmente le corresponde, ¿no? Pero no fue así, claro.
Me sorprendió gratamente cuando Eduardo Mendoza (creo que fue él, pero fue otra noticia que pillé de refilón) dijo ante la Ministra de Cultura (ministerio que debería desaparecer) lo que muchos pensamos: que el problema del cine español no es la piratería, sino la falta de talento. Porque sí, el rey está desnudo, y parece ser que necesita muchas subvenciones públicas para seguir viviendo del cuento. Y así seguimos, salvo el pelotazo anual, la mayoría de las películas españolas pasan sin pena ni gloria por los cines. La prueba definitiva, precisamente, la da la presunta piratería: es difícil encontrar esas grandes pelis patrias en cualquier web de descarga directa, cuando cualquier otra peli extranjera está allí, en español. Será porque a casi nadie les interesa descargarla, será porque a casi nadie le interesa verla. Ahora es cuando deberían preguntarse por qué. Aunque lo realmente fácil es seguir lloriqueando y poner la mano para que siga cayendo el maná público.
Se anunció a bombo y platillo que del 21 al 23 de junio algunos cines, ojo, no todos, pondrian las entradas a 2 euros. Una promoción similar funciona en Francia ¡desde hace 25 años! Es decir, que cuando ya se ven con el agua no en el cuello sino en la nariz, deciden hacer un brindis al sol. Ojalá fuera un éxito. Demostraría que los precios desorbitados de las entradas no ayudan, precisamente, a acudir a ver pelis debido a un descompensada relación calidad-precio.
A pesar de las descargas la gente sigue yendo al cine, comnprando música y libros, pero ya no traga que le den gato por liebre. Tal vez eso es lo que les fastidia.
(Banda sonora: Ich Will - Rammstein)