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Hexacampeones

Como hoy es la fiesta nacional de Catalunya, vamos, festivo, que es lo que más me gusta, como buen patriota paso de trabajar. Como haga sol, ahora estaré camino de la playa. Así que os dejo este video, para solaz y disfrute de la culerada. Años como éste viviremos pocos. A los demás, que os sea leve el viernes y buen finde.

(Visto en Mangas Verdes por Anna)

¡Viva la República Independiente de Mi Casa! (pendiente de reconocimiento por la ONU).

(Banda sonora: Life In Technicolor - Coldplay)


Vini, vidi, vici



Eto'o, Eto'o, comment tu t'appelles, je m'appelle Samuel


Como yo no soy cool, ni cultureta, y mucho menos estoy a la última, debo admitir -no sin cierta chulería- que me gusta el fútbol. Siempre me ha gustado. He tenido mi época friki, pero ello no disminuyó mi afición balompédica. Es lo que hay. Nunca dije que fuera perfecto. Podría hablar de temas menos mundanos, sí, pero hoy toca lo que toca.

La cuota de de autobombo blaugrana quedó cubierta con el post sobre el doblete. Además, yo carezco del verbo florido de otros para glosar adecuadamente la epopeya que se culminó el miércoles. Hoy hablaré de un leonés de pura cepa, culé hasta la médula: mi tío Eladio. Fui con él y mi padre al Camp Nou una vez de pequeño, cuando los asientos eran bloques de hormigón. Luego, de chaval, ya con los asientos como Dios manda, íbamos al fútbol juntos. En el gol sur. Casi durante quince años. Incluso cuando vivía en Madrid, bajaba cada dos semanas y nos encontrábamos en el campo.

Era un hombre con un carácter único, diferente. Yo también soy muy mío, de manera que le guardaba un cariño especial. No sabría decir si soy tan culé gracias a él, aunque seguro que algo tuvo que ver sentarme a su lado cada 15 días. Porque hasta el Dream Team, la verdad, no tuvimos tantas alegrías que festejar como las que vendrían después.

Por desgracia, él no ha podido disfrutar de este triplete. O tal vez sí, desde allí arriba o donde quiera que ahora descanse en paz. Así que te quiero dedicar este año de gloria. Seguro que te hubiera gustado estar ayer en el campo. Para algunos el fútbol es un simple deporte, un espectáculo, incluso un rollazo para atontar a las masas. Para otros, además, es un sentimiento. A quien no le guste no lo podrá entender, como sí lo entendía él.

Va por ti. Copa, Lliga i Champions!!!!!

P.D.: Y por respeto a él, me abstengo de soltar cuatro frescas a los de Antena Depena 3.

(Banda sonora: Viva la vida - Coldplay)

Quiero ser una princesa sirena

Yo soy de la generación de Heidi, Vickie el vikingo, La abeja Maya... Ahora me va Vexille y Ghost in the Shell. Así que cuando Alba me dijo "quiero ser una princesa sirena" me quedé estupefacto durante unos cuantos segundos.

No me quedó otra que ver los dibujos de Pichi Pichi Pitch (Mermaid Melody). Al principio no entendía nada (la maldita neurona se me desconecta con los dibujos infantiles actuales). Tampoco hay mucha historia: unas princesas sirenas enfrentadas a unas malas, y cuyas diferencias se resuelven mediante canciones, aderezado todo ellos con las pulsiones románticas propias de jovencitas preadolescentes. ¿Preadolescentes? Alba tiene 5 años, sí. Todo es muy inocente, afortunadamente. Para que os hagáis una idea, esto es lo que más le gusta.

Como los dan en Clan TVE tampoco creía que fuera nada del otro jueves. Un día baja la vecinita, también de 5 años, y en cuanto oyen la intro dejan sus planes de jugar y se apoltronan para ver los dibujos. Otro día viene la ahijada, de 9, y también es fan de las Pichis. En su clase, varias crías juegan a las pichis. Para más inri, en una clasificación semanal de El Periódico sobre videos más vistos en youtube en España ¡salía uno de las Pichi Pichi Pitch! Lo flipo. Un fenómeno televisivo para niñas, vamos.

Ahora no hay mejor chantaje que advertirla de dejarle sin los dichosos dibujos. ¡Vaya drama cuando la amenazo con eso! ¿Cuándo llegará el día que nos gusten los mismos dibujos? Ya, nunca. Siempre llevo las de perder. Tal vez sea mejor que no les gusten mis dibujos cyberpunk, sucios y descreídos.

Además, no controlo todo lo que aprenden por ahí: ahora les ha dado por cantar el estribillo de Ella elle l'a. En fin, bien pensado, es mejor para ellos su "¡Lluvia de amor!" que mi lluvia radiactiva cyberpunk, ¿no?

Alba, cariño, qué bonita es tu inocencia.

(Banda sonora: Viva la vida - Coldplay)

Elogio de las matemáticas

Las gafas se me llenaron de agua. Empecé a tener problemas para ver. Me guiaba contando las brazadas. Los nadadores sabemos exactamente las brazadas que damos, y así supe cómo hacer los virajes.
Michael Phelps, relatando cómo ganó el oro en 200 mariposas.

Para cualquier otro, ese percance hubiera servido de excusa perfecta ante el fracaso. Phelps mantuvo la calma, se valió de su entrenamiento y se concentró en realizar la más simple de las operaciones matemáticas: la suma.

En el cole todos los profes nos decían a principio de curso que su asignatura era la más importante. Sobre gustos... Sin embargo, Michael Phelps ganó en Pekín la cuarta de sus ocho medallas de oro gracias a las matemáticas (y a su entremamiento, está claro).

Y pensar que su profe de Lengua le dijo que sería un fracasado. ¡Vivan las ciencias!

(No tiene nada que ver con el tema, pero para que sonrían también los de Letras)

(Banda sonora: The Scientist - Coldplay)