25 kilates

Se acabaron las comedias. Ahora cumplo lo dicho: solo cine de género. Empiezo con el thriller "25 kilates". Trata de una chica que se dedica al choriceo de poca monta. Vive con su padre, un perista del montón, especialista en meterse en movidas. Un día se le presenta la ocasión de dar el palo que siempre había esperado. Como no podía ser de otra forma, las cosas se tuercen. Entrará en escena un tipo que se dedica al cobro de morosos, otro aspirante a perdedor que se balancea en la cuerda floja, con sus propios problemas, para ayudar a la chica a salir del pozo y a su vez escapar él del fondo.

Película ambientada en Barcelona, la normalita, la de la gente de la calle, no la de "Vicky Cristina Barcelona", la de los turistas. Rodada en castellano y catalán, dependiendo del idioma de los personajes. Es una obra sobria, sin alardes en ningún sentido, correcta, con ritmo.

Sin llegar al notable (por como resuelve, o mejor dicho, por como no lo hace o se quedó en la sala de montaje, cierto aspecto relevante en la recta final), sí merece un aprobado alto.



(Banda sonora: Disorder - Joy Division)

Sin cesta de Navidad

Hay señales que revelan la Verdad. No importa lo que digan los políticos y mucho menos los periodistas. Palabrería, desinformación interesada, bobadas. En un noticiero de la tele encontré la Señal. Decían que este año, por primera vez desde tiempos inmemoriales, no habría nuevo anuncio navideño de Freixenet. ¿Es o no es la prueba definitiva de la crisis?

A la anterior pregunta seguidamente se me ocurrió otra: ¿algo así debe formar parte del contenido de un telediario? ¿Qué tipo de descerebrados creen que somos para que esa "noticia" sea tan relevante para la plebe? ¿Los periodistas, o quien dirige los informativos, al igual que los políticos, son de este mundo? Antes nos animaban a consumir como locos, como si fuéramos realmente millonarios. Ahora nos critican porque, ante el panorama económico y laboral, gastamos solo lo imprescindible. ¿Será porque sus cualidades proféticas son bastante desastrosas?

Eso sí, grabarán una nueva felicitación. Tampoco es plan que nos vuelvan a desear un feliz 2009. Con un año de crisis como éste ya hemos tenido bastante.

(Banda sonora: Explosions - The Mary Onettes)

Esperando a los Reyes Magos

Me pide Pepi Toria en un comentario que escriba sobre las cábalas de mis niños a la hora de escribir la carta a los Reyes Magos. Y yo, como escribo para mi querido público, al que tanto aprecio (puede sonar a coña, pero en realidad para mi terapia es fundamental vuestro feedback), intento aplicarme a la tarea.

Podemos dividir el asunto en dos partes. La de la propia escritura, que se producirá en el último segundo, y de la que ahora a ambos no les importa mucho. Puedo avanzar que a David será un asunto que le cueste, pues ha salido tan vago como su padre (además, ahora en serio, de sus problemas de lateralidad cruzada, que le afectan al escribir). Y el tema realmente relevante, la elección de los regalos. ¿Cómo eligen? Pues hoy existen un montón de catálogos de tiendas de juguetes. Mejor no hablar de los anuncios en la tele. De hecho, ahora esos catálogos están desplazando al cuento de antes de irse a dormir, así que la cosa se ha puesto seria. Al final se quedan con lo que más les gusta. ¿El problema? Haya tanta oferta que demasiadas cosas les gustan.

Había que observar el otro día a David, concentrado como si leyera un diario económico, marcando todos los juguetes de una página de uno de esos bonitos folletos a todo color. Obviamente no íbamos bien así. Entre otras cosas, porque las equis con las que señalaba varias páginas solo las soportaría la economía y el megachalet de un potentado. Alba, que a la hora de pensar le da veinte vueltas a su hermano, le dijo: “David, ¡no puedes elegir tantos juguetes! ¡No ves que entonces los Reyes Magos no tendrán bastantes para todos los niños!”. Por una vez, momentáneamente mejor dicho, no me tocó hacer de malo de la película.

Todo es parafernalia. Recuerdo la cara de alegría de David, con 3 años, cuando descubrió entre sus regalos navideños ¡una bolsita de globos! Lo más modesto fue lo que más le gustó. Por no decir que ambos se entretenían más arrancando papel de regalo, abriendo cajas, y jugando con esas mismas cajas, que con los propios juguetes. En fin...

Eso sí, el momento de la decisión definitiva aún no ha llegado. Crucemos los dedos. De todas formas, mi adscripción a la Iglesia del No me ayudará a darles todas las calabazas que sean necesarias (que no serán pocas).

(Banda sonora: Gimme Sympathy - Metric)

¿Cambio climático? ¡Quia!


(Banda sonora: New Theory - Washed Out)

Nocturna

En literatura, bueno, en el mundo de los libros, hay un elemento que siempre me ha parecido sumamente sospechoso: la tipografía de la portada. En condiciones normales lo que prevalece es el título, se vende el libro en cuestión. Otras veces el tamaño de la letra con el nombre del autor es gigantesco, entonces lo que se vende es al escritor (¿al firmante, más bien?) más que al propio libro. En esas ocasiones pienso, cuidadito, peligro de que den gato por liebre.

Tenía ganas de pillar “Nocturna”, de Guillermo del Toro y Chuck Hogan, especialmente por la capacidad fabuladora del cineasta y el imaginario que despliega en sus películas. Sin embargo, como he descubierto, una cosa es escribir y dirigir un film que te enganche y otra muy diferentes escribir una novela que no quieras dejar de leer.

La historia. Un avión aterriza en NY. En cuanto lo hace se desconectan todos sus aparatos y resulta imposible todo contacto con la aeronave. Dado que no se trata de un acto terrorista en apariencia, se ponen en marcha los protocolos para detectar algún tipo de virus o amenaza biológica. Encuentran un enorme ataud en la bodega del aparato. Al ser trasladada al hangar donde se investiga lo sucedido desaparece misteriosamente. No hace falta ser un lince para saber qué tipo de “amenaza” viaja en ataud, pero no lo desvelo por si alguien se atreve a leer la novela y prefiere desentrañar el misterio por sí mismo (no obstante, lo dice la contraportada de la novela). A partir de ahí, llegará el descubrimiento de lo que quiere apoderarse, primero de NY y luego del mundo, y la lucha por evitar su triunfo.

Capítulos cortos y con constante cambio de puntos de vista, para que la historia avance a través de los más diversos personajes, el más puro estilo “da Vinci”. Redacción funcional, la lectura se me hizo pesada durante casi las primeras 300 páginas, a partir de las cuales la historia empieza a tomar velocidad de crucero y se hace más llevadera.

Otro tema es el de la traducción, sudamericana. Nada que alegar al respecto, aunque considerando que la contraportada figura un precio de 22 euros uno esperaría que hubieran empleado al menos un corrector de estilo. ¿Qué es un “locutor radial”? Sí, deduces que es radiofónico, o de radio, ¿pero radial? (cierto, la RAE la admite como modismo americano referido a la radio). En una conversación, en la primera frase aparece la palabra “usted”, en la segunda se emplea el tuteo, y en la tercera se vuelve a usar el tratamiento de usted, sin que nada justifique el cambio en la segunda frase. También hay extrañas concordancias, como emplear el pasado en las frases y luego rematarla con un verbo en presente.

Nocturna” es el primer libro de la Trilogía de la Oscuridad. Dudo muy mucho que lea los dos siguientes.

P.D.: Hay un importante personaje llamado Eldritch Palmer. Los aficionados a la ciencia ficción conocerán la novela de Dick, "Los tres estigmas de Palmer Eldritch".
Nocturna; Guillermo del Toro y Chuck Hogan; Suma de letras; 2009; traducción de Santiago Ochoa; 550 páginas

(Banda sonora: Homedrunk - The Unfinished Sympathy)