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Más telebasura emboscada

Parece que existe consenso al calificar como telebasura a los programas del corazón. De cotilleos, no de cardiología, vamos. Sin embargo, yo no lo tengo tan claro. Podría ampliar el el espectro incluyendo a muchos otros que podríamos catalogar como de "telerrealidad". Uno de los mejores ejemplos es "España Directo", de Televisión Española, tele pública por cierto.

Pues bien, anuncian a bombo y platillo un reportaje sobre viviendas a 1 euro. Alucinante, ¿a que sí? Al menos, es lo que pensé yo. A continuación me dije, "dónde está la trampa". Volvieron a anunciarlo más adelante, esta vez bajo el epígrafe de "historia real". ¿Real? ¿Será cierto entonces, pensé? Seguía pegado a la pantalla. Nuevo avance, es en Valencia. Bueno, por 1 euro, aunque sea a 300 km. les compro un piso a cada uno de los churumbeles. Así no tendrán excusa para no independizarse.

Y llega el gran momento. Tras marear un poco la perdiz, enseñan un piso guapo, la verdad. Ahora viene la trampa: 1 euro mensual los 6 primeros meses, luego precio de mercado. A continuación una casa: 1 euro el primer año, y luego 420.000 eurazos. La madre que los parió. Han mentido descaradamente, o manipulado que queda más fino, con tal de que la gente los mire.

La inmobiliaria consigue publicidad gratis, pues al final salía un número de móvil de contacto, y Ejpaña Directo audiencia a costa de hinchar un globo pinchado. Critiquemos a los buitres del corazón, que nosotros, los presuntos periodistas de verdad, también engañamos como el que más, pero de buen rollo, ¿vale?

Manda narices que para estas pamemas haya que estudiar una carrera.

(Banda sonora: Every Little Earthquake - Little Boots)

Por favor y gracias

Dos palabras mágicas (bueno, en realidad tres): siempre se lo digo a los pequeninjas. A veces me hacen caso, otras no, aunque esa historia no es la que hoy nos ocupa. Palabras mágicas y, sin embargo, están en desuso. Parece que no es cool ser educado, mostrar unas elementales reglas de cortesía y respeto por el prójimo.

Esto viene a colación porque en un capítulo de "Life", mi admirado Charlie Crews investigaba la muerte de un broker de derivados. Un tipo que gastaba dinero en efectivo a manos llenas con señoritas de compañía. Todas lo ensalzaban por su buena educación, prototipo de caballero, y una de ellas destacaba que era mister por favor y gracias. Ah, diría que algo falla en el sistema cuando lo que debería ser prueba de normalidad se convierte en hecho de excepción.

¿En qué punto nos hemos convertido en seres robotizados, en sujetos que queremos todo aquí-y-ahora, sin importarnos ni un pimiento lo demás? ¿A quién le toca cargar con la culpa de ello? ¿A nuestros padres, a nosotros -no escurramos el bulto-, al sistema educativo, a la tan de moda "crisis de valores", a...? En realidad, ¿importa? A mí, un comino. Ya, claro, que soy un cafre. Lo que debería importarnos es en comportarnos como personas, en nuestras relaciones con los demás porque -lo siento- yo ni voy a salvar el mundo ni mucho menos a cambiarlo.

En el metro, abarrotado para variar, un chico solicitó por favor que le abrieran las puertas porque estaba detrás, encajado, y no alcanzaba la salida. Alguien lo hizo. Él se despidió del vagón con un "muy amables" y "muchas gracias". ¿A que no es tan difícil?

Por cierto, el asesino era...

(Banda sonora: Every Little Earthquake - Little Boots)