Los críos me habían pedido llevarlos alguna vez a mi trabajo. Habíamos pasado por delante en alguna ocasión y les había dicho que ahí trabajaba el papa. Cuando algo les interesa bien que se quedan con la copla. Además, yo de chaval había ido al trabajo de padre y me encantaba, bien es cierto que aquello si que era chulo de verdad. Aprovechando el final de las vacaciones, que no teníamos nada mejor que hacer (sí, es triste, lo sé), y que a David le encanta viajar en metro y tren, nos pusimos en marcha.
Ya se sabe, lo típico: ¡qué niños más guapos! Descubrieron también que David lo pregunta todo. Ahora ya entienden porque llego todas las mañanas como una moto. Luego llegaron un par de compañeras del café. Qué guapos, otra vez, no se parecen a su padre. Afortunadamente, dije yo riéndome. Yo no me tomo esas cosas a mal. En absoluto. Me alegro que no se parezcan a mí. En ningún aspecto. Por su propio bien, está claro. No tengo ni el consuelo del tópico ese de la belleza interior.
Recuerdo que de chaval había un montón de críos feos. Yo incluido. En cambio, ahora, resulta difícil dar con ellos. No diré que todos sean guapos, pero feos no abundan. Tal vez, como comentaron ellas con sorna, tal vez sea que la raza está mejorando. Por la parte que me toca me alegro.
Los feócratas somos una raza en extinción. Nadie nos echará de menos, y yo menos que nadie.
(Banda sonora: Allí donde solíamos gritar - Love of Lesbian)
Ya se sabe, lo típico: ¡qué niños más guapos! Descubrieron también que David lo pregunta todo. Ahora ya entienden porque llego todas las mañanas como una moto. Luego llegaron un par de compañeras del café. Qué guapos, otra vez, no se parecen a su padre. Afortunadamente, dije yo riéndome. Yo no me tomo esas cosas a mal. En absoluto. Me alegro que no se parezcan a mí. En ningún aspecto. Por su propio bien, está claro. No tengo ni el consuelo del tópico ese de la belleza interior.
Recuerdo que de chaval había un montón de críos feos. Yo incluido. En cambio, ahora, resulta difícil dar con ellos. No diré que todos sean guapos, pero feos no abundan. Tal vez, como comentaron ellas con sorna, tal vez sea que la raza está mejorando. Por la parte que me toca me alegro.
Los feócratas somos una raza en extinción. Nadie nos echará de menos, y yo menos que nadie.
(Banda sonora: Allí donde solíamos gritar - Love of Lesbian)




