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Feocracia

Los críos me habían pedido llevarlos alguna vez a mi trabajo. Habíamos pasado por delante en alguna ocasión y les había dicho que ahí trabajaba el papa. Cuando algo les interesa bien que se quedan con la copla. Además, yo de chaval había ido al trabajo de padre y me encantaba, bien es cierto que aquello si que era chulo de verdad. Aprovechando el final de las vacaciones, que no teníamos nada mejor que hacer (sí, es triste, lo sé), y que a David le encanta viajar en metro y tren, nos pusimos en marcha.

Ya se sabe, lo típico: ¡qué niños más guapos! Descubrieron también que David lo pregunta todo. Ahora ya entienden porque llego todas las mañanas como una moto. Luego llegaron un par de compañeras del café. Qué guapos, otra vez, no se parecen a su padre. Afortunadamente, dije yo riéndome. Yo no me tomo esas cosas a mal. En absoluto. Me alegro que no se parezcan a mí. En ningún aspecto. Por su propio bien, está claro. No tengo ni el consuelo del tópico ese de la belleza interior.

Recuerdo que de chaval había un montón de críos feos. Yo incluido. En cambio, ahora, resulta difícil dar con ellos. No diré que todos sean guapos, pero feos no abundan. Tal vez, como comentaron ellas con sorna, tal vez sea que la raza está mejorando. Por la parte que me toca me alegro.

Los feócratas somos una raza en extinción. Nadie nos echará de menos, y yo menos que nadie.

(Banda sonora: Allí donde solíamos gritar - Love of Lesbian)

Eternamente joven

En la tele anuncian no-sé-qué y me quedo con el último plano. Ejemplar de "La Razón", fondo azul con enormes letras en blanco "Viviremos 100 años". Y lo primero que pienso: ¿para qué? Porque la cantidad está bien, pero en ciertas cosas si no va acompañada de calidad, pues casi mejor que no.

La verdad, el titular no es para tirar cohetes. Ya había leído hace tiempo que edades de 120-130 años serán posibles en un plazo prudencial de tiempo, incluso que los nacidos en el 2000 podrán llegar a los 100 años tranquilamente. Imaginemos la situación. Si ahora en los medios de comunicación hasta los 40 años de calificaban de "joven", entonces se considerará jóvenes hasta los mozos de 60. Aunque lo de verdad inquietante será la edad de jubilación. Eso no hay sistema de seguridad social que lo soporte. Así que a currar hasta los 80. ¿Y estar con la misma pareja un siglo? ¡Guau! Eso cómo se llama, ¿bodas de oro, brillantes y diamantes, o de plomo?

Pero insisto, ¿el aumento de esperanza de vida para nuestros descendientes (porque a nosotros ya no nos tocará) irá acompañada de una mejor salud? Porque ir a trabajar con tacataca o con pañal, cual ancianito achacoso, o ser incapaz de recordar donde he guardado los papeles, no me parece un gran avance. Si la medicina no ofrece mejoras integrales en salud esto no va a ser la panacea, precisamente.

Virgencita, virgencita, que me quede como estoy. Por si acaso voy a comprar acciones en geriátricos para mis niños.

(Banda sonora: Cuestiones de familia - Love of Lesbian)

Evil dead: terroríficamente decepcionado


Desde el verano llevo viendo bastantes pelis. Supongo que me estoy resarciendo, recupero el tiempo perdido. No las suelo comentar aquí porque, la verdad, la mayoría no me parecen nada del otro jueves y tampoco suelen ser novedades. Pero hoy quiero hablar de una decepción, la trilogía “Evil dead”, que lanzó a la fama a Sam Raimi, no entiendo porqué después de haberla visto.

Cuando estrenaron “Posesión infernal”, en el ignoto 81, yo no tenía edad para que me dejaran verla en el cine. Tal vez entonces me hubiera dado algún sustillo, pero ahora los surtidores de sangre me aburren y se nota el aire primerizo en la cinta. Una peli de terror más, nada del otro jueves.

Pero el cabreo llega cuando veo la segunda, “Terroríficamente muertos”. ¡Pero si es casi un calco de la primera! Otra vez parejitas en la casa perdida en el bosque, el dichoso magnetofón que suelta las invocaciones malditas, el puente que se estropea cuando quieren escapar en coche, los árboles que cobran vida, el sótano donde se esconden o encierran a los poseídos, etc. En fin, ante eso, y dado que la vi estirado en el sofá un mediodía después de comer, estuve un par de veces a punto de dormirme. Absolutamente irrelevante.

La tercera, “El ejército de las tinieblas” aporta cierta originalidad tras la decepción de las primeras. Claro que la segunda termina transportando al prota a la edad media de determinada manera, y la tercera –en vez de retomar ese final como inicio, que es lo que tocaba- lo cambia por otro. Alucinante. Otra trampita más del director. Afortunadamente, se nota que a estas alturas Raimi ya tiene más tablas y esa originalidad que decía es el enfoque humorístico de la peli, lo que realmente la diferencia y mejora respecto a las dos primeras. En el debe los efectos especiales: mejoran respecto las dos primeras cintas, pero lo de los esqueletos guerreros lo hacía mejor Ray Harryhausen dos décadas antes.

Al que no las haya visto no se las recomiendo. Y al que las vio en su momento, pues que se quede con el buen recuerdo que tal vez les dejo, pero volver a verlas rompería cualquier antiguo encanto que pudieran guardar.

La anunciada cuarta parte no sé si me atreveré a verla.


(Banda sonora: Te hiero mucho (Historia del amante guisante) - Love of Lesbian)

¿Mensajeros del futuro?

Hay dos profesiones que no me gustaría que eligieran mis hijos: una es periodismo. Con todo el respeto que se merecen los buenos profesionales que todavía resisten, quienes no se doblegan a las líneas editoriales partidistas y a quienes no les permiten ejercer o han tenido que abandonar por las presiones del sistema.

Esto viene a cuenta del cambio de rumbo de la nave Prisa, tan cacareada por los medios. Antes navegaba a favor del viento de los gobiernos socialistas, ahora sus cañones les disparan. Dicen que todo viene a cuenta de la dichosa TDT de pago, jugoso negocio que ha caído en manos de Mediapro, los nuevos amiguitos mediáticos de Zapatero. En fin, los motivos ni me van ni me vienen.

Soy de los que cree en el periodismo que sacude a diestro y siniestro cuando la situación lo merece, sin importar el color de quien recibe las andanadas. Y de apoyar y aplaudir las decisiones correctas, sin importar si quien las toma es tirio o troyano. Pero este periodismo parece que es prehistoria, si es que algún día llegó a existir realmente y no fue otro mito más.

Actualmente, y desde hace bastante, existen las líneas editoriales politizadas en los medios de comunicación, tal vez más evidentes en unos casos que en otros. Es decir, leer tal o cual diario , ver tal o cual cadena de TV, implica que tienes unas ideas políticas determinadas. Bueno, a lo mejor no implica eso necesariamente, pero sí que ves, escuchas o lees las cosas de una cierta forma. Entonces, ¿dónde quedó la "información"? ¿Pasa toda por un determinado sesgo? Porque lo mismo se puede decir de diferentes maneras, llegando a cambiar bastante el sentido final según la interpretación, el sesgo, que haya recibido la noticia. La información pura ya no existe, está teñida de opinión, cuando no de manipulación o desinformación interesada.

Nos hemos acostumbrado a ello. Ya sabemos lo que podemos esperar de tal o cual medio. Lo damos como algo natural. Pero ¿es algo natural? Para rematar a la pobre "verdad" acaba de resucitar Felipe González. Y viene a decirnos que cuando se está en un primer plano de la política hay ciertas cosas que no se pueden decir. Poco después, Montilla -en una entrevista- también admite lo mismo: hay que morderse la lengua, no decir lo que se piensa, al alcanzar ciertos niveles. Así que la credibilidad bajo mínimos que para mí tiene la mayoría de políticos en estos momentos ha alcanzado valores bajo cero, negativos.

¿Nos tienen que "proteger" de la verdad, como si fuéramos niños pequeños? Porque es lo que yo hago con mis hijos ante ciertos detalles que creo que todavía es preferible que no conozcan: los maquillo, los enmascaro. Les miento, sí. Por su bien. Al menos, eso es lo que creo cuando lo hago. Pues los políticos, y ciertos periodistas, parece que hacen lo mismo con nosotros, los ciudadanos, solo que ellos lo hacen por su bien, no por el nuestro.

Además, yo ya no tengo 5 ó 6 años, como mis hijos (y, ojo, eso no significa que a ellos les tome por tontos). Soy un adulto. Veo, entiendo, dudo, pienso por mí mismo (o lo intento). Y me jode un montón que me tomen por tonto para defender sus intereses partidistas.

(Banda sonora: Allí donde solíamos gritar - Love of Lesbian)

Burbujeando


Curiosamente (o no tanto) los bancos españoles son los más caros de Europa y los que mayores beneficios anuncian de todo el mundo. ¿Casualidad?

(Banda sonora: La Parábola del Tonto - Love of Lesbian)