Seguimos con más preguntas y muy pocas respuestas. Reflexiones un tanto irreflexivas de unos sujetos evidentemente poco reflexivos. Porque cuando todos piensan igual, nadie piensa.
Creo que siempre, desde este blog, he alabado el buen corazón de mi hija. No es pasión de padre. Ella es muy buena persona para lo pequeña que es. Como nos dijo varias veces su señorita en la tutoría: “teniu una filla molt maca”.
Estoy orgulloso de que sea tan amable, cariñosa y comprensiva con sus compañeros. También que mantenga comportamientos adultos y razonables para su edad, según su señorita. Y, por supuesto, que sea extrovertida y de buen trato con el prójimo.
Eso sí, en casa aprovecha para sacar su genio y sus defectos (pero estos no los pienso publicitar; los trapos sucios se quedan dentro de casa), pero ¿quién es perfecto? Yo menos que nadie. No negaré que me sorprende, y mucho, que pueda salir una personita tan buena de un tipejo como yo, el Abominable Hombre de Barcelona.
A veces la genética nos favorece con estas mutaciones afortunadas.
No sé cuál debe ser ese país. Lo que sí sé es que no se trata del nuestro. Ojo al dato: “Al menos ocho de cada diez mujeres cree que ser madre condicionará su profesión y el 90% ve en riesgo su trabajo. La edad es determinante para las españolas a la hora de decidir ser madre, por encima de la economía, el trabajo y la gripe A.”
¿Cómo pretendemos ser un país avanzado, progresista, cuando las empresas, amparadas en la legislación actual, apenas dan facilidades para aquellas mujeres que quieren ser madres? ¿Cuántas mujeres son relegadas en su empresa, arrinconadas hasta verse obligadas a dejar el trabajo, cuando tienen la osadía de pedir una excedencia o una reducción de jornada? ¿Cómo es posible que en otros países europeos existen mayores ayudas estatales, tanto económicas como de tiempo de baja por maternidad?
Es cierto que algo se ha avanzado, pero cuando se parte casi de cero cuesta apreciar dichos avances. Dicho lo cual, parece ser que a pesar de los datos mencionados, tan sólo un 25 por ciento de mujeres aplazaría temporalmente el embarazo por su situación laboral.
Si hay un consejo que yo puedo dar es el siguiente: yo soy un ejemplo de lo que no debe hacerse en la vida. Porque soy en especialista en caerme, en cagarla, en avanzar hacia ninguna parte. Sin embargo, en contadas ocasiones, descubro a alguien todavía peor que yo, lo cual no es fácil.
Una compañera, hoy felizmente jubilada, me explicó un día los celos de su marido hacia sus hijos. Si le compraba una camisa al chico, él también quería una. Era algo que rozaba lo patológico. Eso, o es que era un gilipollas de primera. Como era de preveer, ella se separó de esa joya del género masculino. Cuando me lo contaba me hacía cruces. No lo entendía. ¿Qué desórdenes mentales, qué falta de personalidad y autoestima, qué nivel de descerebramiento puede llevar a nadie a sentir envidia de sus hijos?
A mí me encanta que mis hijos sean guapos, que tengan un buen fondo. Me enorgullezco de ellos. Les deseo lo mejor, como hace cualquier padre mínimamente normal. Ojalá les vaya bien en la vida y sean felices. Qué más quisiera yo que triunfen en todo lo que se propongan. Espero y deseo que sean más buenos, más listos, más inteligentes y mejores personas que yo. Eso es lo que a mí me haría realmente feliz.
Por mi parte, les he puesto el listón por los suelos. Así que supongo que no les costará mucho dejarme a la altura del betún.
(Banda sonora: Nunca estás a la altura - Klaus & Kinski)
Eto'o, Eto'o, comment tu t'appelles, je m'appelle Samuel
Como yo no soy cool, ni cultureta, y mucho menos estoy a la última, debo admitir -no sin cierta chulería- que me gusta el fútbol. Siempre me ha gustado. He tenido mi época friki, pero ello no disminuyó mi afición balompédica. Es lo que hay. Nunca dije que fuera perfecto. Podría hablar de temas menos mundanos, sí, pero hoy toca lo que toca.
La cuota de de autobombo blaugrana quedó cubierta con el post sobre el doblete. Además, yo carezco del verbo florido de otros para glosar adecuadamente la epopeya que se culminó el miércoles. Hoy hablaré de un leonés de pura cepa, culé hasta la médula: mi tío Eladio. Fui con él y mi padre al Camp Nou una vez de pequeño, cuando los asientos eran bloques de hormigón. Luego, de chaval, ya con los asientos como Dios manda, íbamos al fútbol juntos. En el gol sur. Casi durante quince años. Incluso cuando vivía en Madrid, bajaba cada dos semanas y nos encontrábamos en el campo.
Era un hombre con un carácter único, diferente. Yo también soy muy mío, de manera que le guardaba un cariño especial. No sabría decir si soy tan culé gracias a él, aunque seguro que algo tuvo que ver sentarme a su lado cada 15 días. Porque hasta el Dream Team, la verdad, no tuvimos tantas alegrías que festejar como las que vendrían después.
Por desgracia, él no ha podido disfrutar de este triplete. O tal vez sí, desde allí arriba o donde quiera que ahora descanse en paz. Así que te quiero dedicar este año de gloria. Seguro que te hubiera gustado estar ayer en el campo. Para algunos el fútbol es un simple deporte, un espectáculo, incluso un rollazo para atontar a las masas. Para otros, además, es un sentimiento. A quien no le guste no lo podrá entender, como sí lo entendía él.
Va por ti. Copa, Lliga i Champions!!!!!
P.D.: Y por respeto a él, me abstengo de soltar cuatro frescas a los de Antena Depena 3.
Cariño, esta es la tercera felicitación que te hago desde el blog (aunque las dos anteriores fueron desde el original). El tiempo pasa volando. Antes podía cogerte en brazos, ahora ya pesas un montón. Antes aceptabas sin rechistar lo que se te pedía, ahora pones en tela de juicio todo lo que no te conviene. Es la inexorable Ley de la Vida.
Me quedo con lo que dijo tu señorita en la entrevista del primer trimestre: "siempre tiene una palabra amable para todo el mundo". Porque aunque seas impaciente (como yo) y mandona (como tu madre), tienes un corazón de oro. Mientras tengas el corazón tan grande, todo lo demás son menudencias.
Eso sí, tenemos que ir al oculista. Es muy sospechoso que sigas diciendo que soy el más guapo del mundo.
(Banda sonora: En un mundo tan pequeño - Mercromina)
Ser anciano no es ninguna bicoca. Achaques, penurias, y la maquinaria de la burocracia engrasada para putearles en todo lo posible. Eso sí, en su momento anunciaron a bombo y platillo que subían las pensiones más bajas un 6%. ¡Guau! Calculad ese porcentaje sobre 300 euros. Un chollo, damas y caballeros.
Mi madre va al médico, se dirige al mostrador para confirmar unas medicinas de mi padre y, ¡oh, sorpresa! le dicen que les consta como fallecido. La pobre mujer intenta explicarles que no, que le acaba de dejar en el comedor viendo la tele y que si quieren le llama para que se presente en el CAP. Le dicen a mi madre que no hace falta (pensarían que no fuese que intentaran resucitarlo en plan "La momia" y se liase una gorda, cucarachas asesinas incluidas), hasta que una más enterada le dice que pase el día siguiente "no sea que vaya a tener problemas para cobrar la pensión". Ya me huelo que este mes, como mínimo, no la cobra.
¿Qué clase de burocracia padecemos? ¿De quién es la culpa? Ellos no lo saben (olé), claro, porque estas cosas las hacen los ordenadores (¡!). Casualmente, esa misma mañana habíamos hablado en el desayuno de la burrocracia (el mejor ejemplo visto, en "Las doce pruebas de Astérix"), a cuenta de las cagadas que cometen los que -presuntamente- gestionan personal a la hora de gestionar nuestros datos. Yo defendí que los que metían los datos eran chimpancés con los brazos escayolados, lo que explicaría el alto índice de errores que cometen. Cuando esos errores son incomprensibles (e inadmisibles en una sociedad también presuntamente civilizada y con ciertos avances tecnológicos) podría deberse a que quienes hacen los programos son chimpancés ciegos que solo saben español y escriben los códigos con unos teclados en cirílico.
El problema, además, estriba en que luchar contra esa burocracia suele ser una batalla perdida de antemano. Nunca se descubrirá quién la ha cagado, ni siquiera se disculpan de los errores cometidos, y es el propio afectado quien debe preocuparse de mover cielo y tierra para desfacer un entuerto del que es víctima inocente.
Ya veremos cómo acaba la historia de mi padre. Igual puedo sacar unos euros llevando a la tele a un muerto viviente, ¿no? P.D.: Y la sanidad por esos mundos de ahí afuera...
(Banda sonora: This is an emergency - The Pigeon Detectives)
Yo soy de la generación de Heidi, Vickie el vikingo, La abeja Maya... Ahora me va Vexille y Ghost in the Shell. Así que cuando Alba me dijo "quiero ser una princesa sirena" me quedé estupefacto durante unos cuantos segundos.
No me quedó otra que ver los dibujos de Pichi Pichi Pitch (Mermaid Melody). Al principio no entendía nada (la maldita neurona se me desconecta con los dibujos infantiles actuales). Tampoco hay mucha historia: unas princesas sirenas enfrentadas a unas malas, y cuyas diferencias se resuelven mediante canciones, aderezado todo ellos con las pulsiones románticas propias de jovencitas preadolescentes. ¿Preadolescentes? Alba tiene 5 años, sí. Todo es muy inocente, afortunadamente. Para que os hagáis una idea, esto es lo que más le gusta.
Como los dan en Clan TVE tampoco creía que fuera nada del otro jueves. Un día baja la vecinita, también de 5 años, y en cuanto oyen la intro dejan sus planes de jugar y se apoltronan para ver los dibujos. Otro día viene la ahijada, de 9, y también es fan de las Pichis. En su clase, varias crías juegan a las pichis. Para más inri, en una clasificación semanal de El Periódico sobre videos más vistos en youtube en España ¡salía uno de las Pichi Pichi Pitch! Lo flipo. Un fenómeno televisivo para niñas, vamos.
Ahora no hay mejor chantaje que advertirla de dejarle sin los dichosos dibujos. ¡Vaya drama cuando la amenazo con eso! ¿Cuándo llegará el día que nos gusten los mismos dibujos? Ya, nunca. Siempre llevo las de perder. Tal vez sea mejor que no les gusten mis dibujos cyberpunk, sucios y descreídos.
Además, no controlo todo lo que aprenden por ahí: ahora les ha dado por cantar el estribillo de Ella elle l'a. En fin, bien pensado, es mejor para ellos su "¡Lluvia de amor!" que mi lluvia radiactiva cyberpunk, ¿no?
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