Desde hace tiempo que la política usa el fútbol porque sabe del tirón que tiene. Es de sobras conocido el bazar de negocios del alto estanding que se había montado en el palco del Bernabeu durante el primer mandato del "Ser Superior" Florentino. Y qué decir de los equilibrios de fuerzas políticas en la directiva y el palco del Camp Nou, por no mencionar las veleidades políticas de Joan Laporta. Ambos comportamientos me parecen igualmente inaceptables.
Ahora, los estudios del CIS avalan algo que se sospechaba: la izquierda es culé y la derecha, merengue. La tasa de simpatizantes del FC Barcelona entre los electores de izquierda (41%) duplica a la de simpatizantes del Madrid. Casi el 43% de los ciudadanos de centroderecha y el 50% de los de derecha son del Madrid, frente a menos de un 20% que simpatizan con el FC Barcelona. Ya sabíamos que somos como la noche y el día, esto simplemente es un dato más que lo confirma.
Pero hay curiosidades: cerca de uno de cada diez electores nacionalistas simpatiza con el Real Madrid. Y otra: los de derechas son los que en mayor grado se irritan ante las críticas de amigos o familiares a su equipo.
Y yo que creía que las filias futbolísticas se iniciaban en la más tierna infancia, cuando todavía no tenemos ni repajolera idea de política.
(Banda sonora: Untrust Us - Crystal Castles)Ahora, los estudios del CIS avalan algo que se sospechaba: la izquierda es culé y la derecha, merengue. La tasa de simpatizantes del FC Barcelona entre los electores de izquierda (41%) duplica a la de simpatizantes del Madrid. Casi el 43% de los ciudadanos de centroderecha y el 50% de los de derecha son del Madrid, frente a menos de un 20% que simpatizan con el FC Barcelona. Ya sabíamos que somos como la noche y el día, esto simplemente es un dato más que lo confirma.
Pero hay curiosidades: cerca de uno de cada diez electores nacionalistas simpatiza con el Real Madrid. Y otra: los de derechas son los que en mayor grado se irritan ante las críticas de amigos o familiares a su equipo.
Y yo que creía que las filias futbolísticas se iniciaban en la más tierna infancia, cuando todavía no tenemos ni repajolera idea de política.
