Canciones de mi vida: Bizarre Love Triangle

Incluida en el album Brotherhood, de los geniales New Order, su Bizarre Love Triangle:


(Banda sonora: Blue Monday - New Order)

El cine, nuestro maestro emocional

Este artículo, enviado por Anna, ilustra de forma harto interesante la influencia social del llamado séptimo arte.


¿Pasa algo si el cine español desaparece?

(Banda sonora: Everything is Borrowed - The Streets)

Melancolía

A veces oyes una canción y recuerdas. A veces ves una película y te vienen a la mente situaciones, vivencias. Lo ideal serían recordatorios tipo gritisjits, claro, aunque los tiros no van por ahí. Y te ves reflejado por la letra, o por uno o varios personajes que van dando bandazos sin dirección definida (bueno, hacia el desastre). Me cago en la empatía y en quien la fundó. Lo peor es que me da por pensar, incluso reflexionar. Eso es malo, muy malo. Para mí, se entiende. Procuro no pensar habitualmente, porque al final me daría de cabezazos contra la pared. Por eso mantengo una actividad cerebral ligeramente por encima del encefalograma plano.

Ya me disperso. Eso es buena señal. Empiezo a dejar de pensar. Os lo aseguro: pensar es malo. Recordar, peor. El tópico de que tiempos pasados siempre fueron mejores ha hecho mucho daño, sitúa a nuestra juventú en un altar lejano e inalcanzable, mítico, en el que cuesta distinguir realidad de sueños y quimeras. Lo auténticamente cierto es que cualquier tiempo pasado no volverá y recrearlo en nuestra mente es una mísera pérdida de tiempo. Total, es como una peli que has visto cientos de veces y cuyos diálogos eres capaz de repetir con la boca cerrada. ¿Qué emoción hay en eso?

¿Dije que pensar es perjudicial para la salud? ¿Dónde habré dejado las pastillas, rediez? Sí, lo es, porque te hace replantearte las cosas, dudar, tener inquietudes, asumir tus errores. En definitiva, asumir lo mindundi y piltrafilla que puedo llegar a ser. Cuando uno se cae tantas veces al final le acaba doliendo la cabeza. Los golpes, ya se sabe.

De qué estaba hablando... Zzzzzzzzzzzzz.

(Banda sonora: Let's Dance To Joy Division - The Wombats)

Cariño, qué tal me queda este modelito


Tanto rollo con los tópicos, que si la igualdad, que si patatín y patatán. Y este anuncio abunda en el megatopicazo: las mujeres babean con un vestidor de película y los hombres, con una meganevera repleta de cervezas.

No seré yo quien critique el despilfarro energético de una cámara frigorífica abierta de par en par. Tampoco es la cerveza que me gusta beber. Sinceramente, esta vez me paso al equipo de las chicas. Qué gusto debe dar un armario de ese calibre. Tener todo bien ordenadito, con espacio de sobras. Yo tenía un armario limitado, de temporada. Es decir, solo me cabía o lo de invierno o lo de verano. Nada más. Lo que no "tocaba", guardadito en cajas, debajo de la cama. Una de las pesadillas del año era realizar el cambio de vestuario. Saca cajas, cuelga ropa, dobla ropa, mete en cajas. Un peñazo.

Después de semejante esfuerzo daban ganas de tomarse una buena cervecita.

(Banda sonora: First Of The Gang To Die - Morrisey)

Tengo un montón de amigos gays

El cafelito con los amiguetes es, en ocasiones, una fuente de información televisiva. Así, comentaron que la inefable Pilar Rahola había utilizado la frase que hoy titula este post para dar consistencia a sus opiniones sobre el colectivo gay. La otrora musa del independentismo catalán hoy es una tertuliana fajada en el arte de repartir a diestro y siniestro, con profusión de aspavientos y volumen ensordecedor en los momentos álgidos. Vamos, de las que genera pasiones, a favor o en contra, lo que vende en esos programas de TV.

Es difícil que coincida con las opiniones de esa buena señora, pero... Lo que me sorprende, por lo bufo, es que use como argumento aquella apostilla. Tal vez hace tiempo sonara como algo guay, ahora está un poco desfasado. E insisto, que conozca a cientos de gays no la convierte per se en experta en ellos. Claro que un tertuliano, por definición, sabe de todo y está capacitado para pontificar sobre todo.

Puede que lo que realmente me sorprendiera fuera lo de "tengo un montón de amigos". Ojo, no dudo que los tenga. Afortunada ella. Como casi siempre, lo mío va a ser pelusilla. He conocido a más o menos gente, pero amigos pocos. Uno es como es, y no todo es cuestión de cantidad sino también de calidad, ¿no? En fin, quien no se consuela es porque no quiere.

No todos en la familia son como yo... afortunadamente. Este fin de semana nos hemos chupado dos fiestas de cumpleaños, sábado y domingo, en los que estaba invitada Alba. Al menos, de momento, ella sí que puede presumir de muchos amigos.

(Banda sonora: Enjoy The Ride - Morcheeba)