Cuestión de confianza

La tele es una mina, y la publicidad más. Estás repantigado en el sofá, en una de esas breves treguas concedidas por los críos, cuando, oh, un anuncio te impacta. Parecía uno más. Envía un (o tropocientos) sms para recibir tal politono, cual juego y "para que tu pareja no te engañe". No sé cuán legal sería la oferta, porque solo lo vi un día.

No sé cómo funciona, ni si realmente funciona tan fácil como lo pintan. Envías el móvil que quieres "controlar" y, según la publicidad, te dan la localización de ese número. Vamos, pa'saber ande anda la gente. Y digo yo, hay que estar un poquito enfermo para querer controlar los movimientos de tu pareja. Si no confías en ella, ¿para qué seguís juntos? Plantéatelo en serio. ¿Te parece que es la mejor manera de tener una relación sana?

Y digo yo también, y si en vez del número de mi pareja doy el de mi jefe o el de aquel otro que me cae tan mal. Nada, por ver por dónde se deja caer y cuándo. Curioso, dirían unos; bien informado, pensarán otros. Seamos serios, de existir una relación de fiabilidad entre el servicio ofrecido y la calidad del anuncio emitido hay que ser un pelín pardillo para picar. O estar desesperado, en cuyo caso insisto, ¿por qué no cambias de pareja?

¿No has pensado que si tarda tanto es porque, a lo mejor, se está arreglando para ti?

(Banda sonora: My Moon My Man - Feist)

Mejor que no pienses


(Banda sonora: Los carteles - Sr. Chinarro)

Hay nuevos justicieros en la ciudad

Todo lo que tiene que ver con mis niños me preocupa. He salido padre sufridor. A finales del curso pasado me enteré por una madre que había un par de hooligans de 3 años que se dedicaban a perseguir a sus compañeros durante el recreo. Una de las presuntas víctimas era David. Él, que solo se pelea con su hermana. Como en P-3 los marcan más, las señoritas consiguieron aplacar los ánimos violentos de aquellos brutos.

Tampoco debería extrañarnos que algo así pase. Cualquiera que frecuente un parque infantil encontraré a uno o varios de esos especímenes. Tirarán piedrecitas, empujarán a otros críos y los molestarán, mientras sus padres -si es que están allí, porque muchos están a cientos de metros de distancia- pasan olímpicamente de las barrabasadas de sus infantes. Son niños, deja que hagan lo que quieran, no sea que se traumaticen. En fin... Los resultados del Informe PISA y demás comienzan ahí. Así que mientras los tuyos no se vean en el fregado tienes que hacer como que no pasa nada.

Parece ser que en P-4 no sé si aquellos pillastre u otros, habían cogido gusto a cascar a otros críos. Como siempre, me entero por la madre de un amigo de David. Él es como yo (y como su hermana, solo se me parecen en lo malo). Cuenta poco y solo lo que le interesa, aunque poco a poco va soltándose y le arranco más información de lo que pasa en el cole. Según la versión de su amigo, que hay que tomar con la prevención propia de las declaraciones de un niño de 4 años, decidieron contraatacar. David agarraba al "malo" y su amigo le zurraba.

Teniendo en cuenta lo que le gusta fabular al chaval, como esa semana en la que le dio por decir que todos los días era su cumple (y solo faltaban 6 meses para el evento), no puedo tomármelo muy en serio. Además, viendo lo tirillas que es David me cuesta imaginar cómo puede inmovilizar a otro crío. Y que su compadre también arrée pues, en fin... Su madre le decía que no hay que pegar. Él le respondía con inocencia infantil: "solo pegamos a los malos". Eso me tranquiliza.

La culpa sería mía, por la afición de David a Spiderman. Ya descubrirá que no es un superhéroe. Mientras tanto, los dos coleguillas ejercen de justicieros a ratos libres... o eso dicen. David, mientras tanto, ni confirma ni desmiente.

(Banda sonora: Y además es imposible - Los Planetas)

Impasse

Posiblemente os hayáis dado cuenta que este año abundan los posts con pdf, imágenes y youtubes, más bien ligeritos de texto. Por esas circunstancias de la vida, ahora mismo mi escaso tiempo libre debo dedicarlo a tareas más "productivas". Seguiré publicando, confío que Anna también, pero es posible que no todos los días y sin enrollarme tanto como antes. Colateralmente, ello implica que tendré menos tiempo para poder visitar vuestros blogs y dejaros comentarios. Espero que me sabréis disculpar.

Echaré de menos escribir. Anna me preguntó en su momento por qué cree el blog. No le dije la verdad, me daba vergüenza. Lo hago como terapia personal. Es mi forma de decir lo que pienso, lo que me gusta o no. El desahogo consiste en eso, soltarlo. Estoy harto de que me digan que guardármelo todo dentro acaba perjudicando a la salud. No sé si se referían a la mental, así que -por si acaso- voy largando por ésta, su pantalla amiga.

En una "terapia" tradicional importa que te escuchen y te ayuden. En mi caso se trata de liberar pensamientos de mi cabeza, para que dejen espacio para los asuntos realmente importantes (ejem, ejem), y -sobre todo- para evitar que se pudran dentro de mí y me esponjen todavía más mi pobre cerebro. Que me escuchen, incluso que compartan mis ideas, resulta algo secundario. No es que eso no me importe, que sí; sin embargo, lo prioritario para mí es mi necesidad de escribir... En fin, no me explayo más.

Si todo va bien, en verano volveré a mi ritmo habitual. Si las cosas acaban mal, será antes.

(Banda sonora: ¿Quién se acuerda de mí? - Le Punk)

Regalos horrorosos

Este engendro de la foto fue elegido como el souvenir más horroroso. En el video que sale en el enlace se ve como la bruja de Praga ríe cruelmente. Allí se dice que lo trajo la madre al ganador del premio, un joven barcelonés. Sin embargo, cuando vi la noticia por la tele dijeron que el regalo se lo hizo su novia tras irse un finde de cuchipanda con sus amigas a la capital checa.

Me gusta más la segunda versión. ¿Te imaginas que tu pareja te regale un engendro de tal calibre? O tiene un mal gusto que tira de espaldas o te está enviando un indirecta muy directa: ¿cortamos, chatín? Hay una tercera opción, claro: que sea una psicópata.

Entre los regalos finalistas también mencionaron un pack contra la halitosis. ¿Otra indirecta? Si es así, con este regalo no podía haber la menor duda en cuanto a su intencionalidad. Que tomen ejemplo de mí: compré varios recuerdos de la Capadocia para mis amigos, en forma de casitas en las cuevas, ¡por un euro! Si es que soy el puto amo, aunque está mal que lo diga.

Con amigos como esos, prefiero los regalos de mis enemigos... si me regalaran algo, claro está.

P.D.: Y ahora a reflexionar sobre lo que os cayó el pasado sábado.


(Banda sonora: El delito del amor - Le Punk)