Volviendo del Lado Oscuro

Por fin. Se acabó. Después de casi un año liado con el asunto, con mayor o menos intensidad, c’est finie. Afortunadamente, porque mi resistencia tiene un límite y he descubierto que mi capacidad de atención y mental, también. Eso sí, todavía no sé cómo acabará el tema. Supongo que deberé esperar unas semanas para saber si tanto esfuerzo (ejem, ejem) ha servido de algo, o el sacrificio de dejar de hacer cosas que me gustaban ha sido en balde.

En otras circunstancias tal vez me sentiría como el niño que tras un periodo de encierro sale al patio a jugar con sus amigos. Pero no. Me siento agotado, mentalmente sobre todo. Es lo que tiene recalentar en exceso mi neurona. La pobre da lo que da, que cada día que pasa es menos. Así que me tomaré unos días de fiesta, no tanto para dedicarme a la dolce vita, sino porque los niños acaban el cole y hasta julio no empieza el casal de verano. Yo sí sé cómo pasármelo bien, ¿verdad?

Ahora podría empezar a hacer todo aquello que dejé aparcado todo este tiempo: leer, escribir, ver pelis, tocarme las narices (sobre todo). Ya veremos. Mientras la neurona no salga de la UCI el tema resulta complicado. Al menos será un verano tranquilo, o eso espero.

Cuatro semanas para las vacaciones. Tic tac, tic tac...

(Banda sonora: La Fuerza - Facto Delafé y Las Flores Azules)

Tangentes y Diagonales

Ahora que una ya puede criticar con pleno derecho la gestión municipal de la ciudad de Barcelona (que ya es ciudadana “legal”, con voto electoral incluido), pues lo va a hacer. Que criticar siempre va bien para el cutis (...que se queda uno más relajado…de verdad…)

Pues resulta que el otro día los periódicos nos alegraron la jornada con la fantástica noticia de la reforma de la Avinguda Diagonal y la correspondiente consulta popular, para que todos los vecinos de la ciudad den su opinión y sus ideas.

Bonita iniciativa de cara a la galería. El tema no es ya si esta consulta popular va a servir de algo (dudo mucho que alguien se crea que este proyecto va a estar pendiente de la opinión de mi vecina del tercero). El tema es que , entre otras cosas, el ayuntamiento repartirá 1,2 millones de papeletas (no quiero ni contar cuantos árboles son…no quiero) y que la campaña cuenta con una inversión inicial de 300.000 euros (¿crisis? ¿Quién dijo crisis?).

Ahora, lo que me ha llegado al alma han sido los patinadores y los puntos de reflexión con mensajes tipo: «Cierra los ojos: ¿qué sientes?» ¿En la Diagonal? ¡Ruido! ¡Vaya pregunta!

No nem bé... no nem bé...

(Banda sonora: Banquet - Bloc Party)

Ayuda a los bancos


(Banda sonora: Pate Filo - Malajube)

Muérdeme, muérdeme mucho...

Cambiamos la letra a la vieja canción, porque está de moda afilarse los dientes a lo vampiro en Alemania. Parece que la imbecilidad y el absurdo no conoce de fronteras, lo cual, hasta cierto punto, me tranquiliza.

Aparentar ser el conde Drácula está generado tantos adeptos entre la juventud alemana, que las compañías de seguros de ese país decidieron pronunciarse en contra mediante la amenaza de negarse a cubrir los gastos sanitarios de las infecciones y lesiones que de esta práctica se puedan derivar.

Modas, deseos de llamar la atención, de diferenciarse de los demás, de ser o parecer rebeldes, no sé. ¿Acaso importa realmente? Como los tatuajes y similares, ¿qué tal les sentarán a sus propietarios dentro de 30 años? ¿Ya no querrán presumir entonces? Cuando las carnes se pongan fofas y los dientes se les caigan por las barbaridades que hicieran ayer, ¿de qué presumirán?

En realidad lo mío es resquemor. Tengo los incisivos afilados, pero me temo que tal circunstancia no me ha ayudado jamás a ligar. Siempre llego tarde a las modas.

(Banda sonora: Poor Poor The Egg - Le Pianc)

La curva de la (in)felicidad

¿Diferencia entre 25 y 35? ¿10? No…

(clickar para ampliar la imagen)

La felicidad que proporcionan los tacos de jamón y la cerveza, por poner un ejemplo, es inversamente proporcional a la infelicidad que se instala en forma de barriga.

(Duele… Tanta cruda realidad mostrada en una viñeta, duele… A mí me ha dolido…)

(Banda sonora: Deceptacon - Le Tigre)